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martes, 1 de julio de 2014

Blues Cazorla 2013




Festival Blues Cazorla 2013
Cazorla, Jaén
Apareció en Achtung
Fotografías: Antonio Jesús Reyes
Desde que Robert Johnson vendió su alma en aquel cruce de caminos, las mutaciones del blues no han parado. Sin embargo, la música de esclavos que tanta tristeza llevaba en sí, se transformó en muchos momentos de euforia en la hermosísima Cazorla, este año bien bendecida por las lluvias del invierno. El Blues Cazorla, además venía con cumpleaños. Dos décadas ya nos separan desde el primero, y el género interpretado por grandes nombres y pequeños nombres que son grandes siguen pasando por esta localidad en la que durante tres días a pocos les tienta visitar el Parque Natural más grande de España, porque cada rincón del pueblo encierra una fiesta.

Esta fiesta empezó el jueves Flavio Guimarãesy su bandaGuimarães, el brasileño que con su armónica lleva una carrera sin pausas importantes. Él fue quien abrió el festival en el Escenario Cruzcampo, eufemismo que tapa una plaza de toros. Pues donde todo es muerte, el blues cobró vida con una audiencia bien viva y con ganas de escuchar a Flavio, y a los que les era desconocido, quedaron bien satisfechos con sus solos y su voz, acompañado de una banda más que efectiva.


Luego vino la concesión a otros públicos. Rosendo fue el año pasado, este fue Fito & Fitipaldis. Nada tiene de malo lo mainstream (con perdón por el barbarismo), si es de esta manera, con una actuación bien llena de sus temas más conocidos y de momentos intensos, como los que protagonizó Fito con Joserra Semperena, al acordeón, y a los teclados. Más de un purista del blues se lo perdió. Luego llegaron The Mighty Malacas, con su fusión mexicanoblusera. Hicieron bailar y aplaudir al público. Buena promesa, estos muchachos. Más que buen aperitivo para estanoche del jueves, que traería mucho más por disfrutar en los días siguientes, y además, en varios escenarios.

En la Plaza Santa María se reunieron artistas en acústico. Primero el hombre del bastón, Walking Stick Man, que se quedó un rato con el personal, hasta que al quinto tema o así cambió de idioma al español. No venía de un pantano de Mississippi, sino de Barcelona. Volvíamos a estar en contacto con el género más directamente con este multinstrumentista que sólo parece vivir para la música, visto su currículum. Admirable. Carlos Vudu & Jukebox le siguió y con buen ritmo, para llegar a la tranquilidad de Tom’s Cabin, y los artistas se empezaban a solapar a este punto, porque también gratis, en el Escenario Auditorium (El Auditorio Del Cristo) arropados por fuentes y árboles, actuaron José Antonio García (que cantaba en 091), llenando el ambiente distendidoy lleno de clásicos. Allí mismo, sonó la armónica y la guitarra de Quique Gómez & Luca Giordano Band, y luego King Bee (no podía faltar este nombre) dejaron su huella de blues. Mientas en el Escenario Merced (el Teatro De La Merced) volvió Flavio Guimarãesy se presentó Anson Fundenburgh y Little Mike And The Tornadoes, calentando máquinas para ir al escenario principal más tarde. Anson y Little Mike dieron en ambos lugares una lección de cómo presentar el blues con más raíces

Volveríamos a ver Little Mike & The Tornadoes en el escenario grande, en la plaza de toros, con su blues y rock desde Chicago. Luego , gran sorpresa con la ya reconocidísima Janiva Magness armada con su cigar box y su blues y soul, que por segunda vez estaba invitada al Blues Cazorla, y que, amarillismos aparte, sacó del público muchos y grandes aplausos en crescendo. Con cada canción (por ejemplo “There It Is”, “I Won’t Cry” o la versión de Tom Waits de “Make It Rain”) se iba metiendo al público en el bolsillo. Hasta el momento, se podría haber pensado que iba a ser quien mejor recibimiento se llevaría.Anson Funderburgh nos devolvió a un camino menos soul con si guitarra y blues de Texas. Nine Below Zero cerraba la noche, que aunque al principio parecía que se iba a tratar de una actuación más tranquila, se tornó en algo más movido para suerte y disfrute del público, que quedóbien satisfechos pero con ganas de más. Paradojas comprensibles.

El sábado, según muchos, podría haber sido el mejor día. José Fernández “Lito”, experimentado guitarrista y veterano de infinidad de grupos nos esperaba en la Plaza Gambrinus, junto a la voz negrísima de Nueva York de Suzette Moncrieff. Las bebidas bien frías a la sombra y la neoyorquina dejaron un grandísimo sabor de boca en la jornada que acababa de empezar. Chino And The Big Bet lograron atraer al público que andaba distraído con su blues barcelonés. Blind Lemons cogieron el testigo brillantemente más fielmente a los orígenes del género. Aun así, tocaron una estupenda versión de“Walk On The Wild Side”, a lo Albert Pla.

Y mientras Otis Grand, al que preferimos ver más tarde, tocaba en el Escenario Merced, en el Auditorium estaba Pepe Delgado & Blues Reunion, dejando el océano atlántico a un lado, tocan buen blues, swing y jazz con acento del sur. Cosmosoul nos pilló con la guardia baja. Otra brillantísima voz negra, la de la guineana Alana Sinkëy, encajada en una ecléctica banda llena swing, funk y soul. Entusiasmaron al público al sol y a la sombra del Escenario Merced que conservaba con el espíritu intacto del día anterior. Lito Blues Band apareció allí de nuevo, por si no habíamos tenido bastante. Y sin que lo pusiera en ningún programa, Suzette y su voz de ébano apareció junto a él. Gran manera de terminar este round, quedaba al siguiente, en la Plaza De Toros.


Los Coronas que se formaron en 1991, son un grupo instrumental, capaces de versionar a Marisol y a Kraftwerk. Imaginaos el sonido de Duane Eddy, The Shadows o The Ventures y un líder con una verborrea imparable comentando entre canción y canción, con muchísimo más imaginación y gracia que un cómico. Una pena que Tarantino no hubiese contado con ellos para Django Desencadenado. Ocho álbumes, el último, “Adiós Sancho” un directo de miedo y una larga carrera les alumbran. Con temas propios y versiones hicieron moverse al público, y para más de uno fue una gran sorpresa.Y aunque, ya lo hemos dicho, que el rock no sabe de monarquías, llegó el rey del festival, aunque esto es discutible, tras tantas y tantas figuras brillantes: George Thorogood, con gafas de sol y un pañuelo en la cabeza y sonriente, lidió con los congregados con “Who Do You Love” de Bo Diddley. Inevitable fue “Bad To The Bone”, que aunque ya aparecía en Christine (John Carpenter, 1983), la hizo universal Terminator 2. Endiosada y parodiada, reconocible hasta para los oídos más torpes, allí dejó su huella sonora. Otis Grand tampoco se quedó atrás. Ofreció una actuación impecabledonde su guitarra sonó bien fuerte, técnicamente, nada que envidiar a Thorogood que no fuera en el plano fílmico. Además, fue el único que pisó el ruedo. Y si tuviéramos que exagerar, le llamaríamos tragedia lo que les ocurrió a los pocos que se perdieron a los últimos en tocar en Blues Cazorla. Los habíamos visto antes, y confirmamos lo oído y vivido, en directo y en su “One Day In Summer”, que lanzaron hace un año, y al que dan mil vueltas en directo; The Milky Way Express son arrolladores en directo. Su nombre ya es bien descriptivo de su sonido. Dejaron el recinto lleno de country rock, psicodelia, rythm and blues y mucha, muchísima fuerza… que fue de lo que nos quedamos cortos tras tres días de puro disfrute.

Blues Cazorla fue un éxito de público, de artistas y de organización, y por si fuera poco el enclave es ideal, y los precios no son abusivos. Si bien, como ya habrás leído, no todos los artistas eran músicos puramente de blues, el espíritu de este género es el que predomina, y por este motivo el evento es grande en Europa. Siempre es bueno que fluyan los géneros de escenario a escenario, sin estridencias, que en ningún momento las hubo.
Mirando atrás en el tiempo, pensamos que menos mal que aquella noche en que a Robert Johnson le dio por hacer de Fausto, no se volvió por donde había venido sin haber hecho aquel pacto.
¡Ya queda menos para la vigesimoprimera edición!

domingo, 1 de junio de 2014

Pet Shop Boys en Sonar 2013


El Sonar Noche del día 15 era de Pet Shop Boys. Claro que George Fotzgerald, Hot Natured y, por supuesto que los 2Many Djs tuvieron su momento, pero nuestra misión se concentraba allí en SonarClub, para ver a Neil Tennant y Chris Lowe, y testar así el devenir de la música electrónica. Creíamos que seguían presentando Elysium. Ni un año hace del lanzamiento de éste, y ya están a punto de sacar Electric. Por sorpresa nos lo anunciaba una cortina que tapaba el escenario donde se proyectaba la noticia… Y es que no sabíamos ni siquiera que estaban ya de gira desde mayo, comenzando en Santiago De Chile. Con un título así, el resultado puede ser más electrónico que pop o disco/pop, como nos tienen acostumbrado, amén de otros ritmos, que prueban la versatilidad de Neil y Chris. Un pensamiento así podría estar más basado en tener en la mente aún el concierto de la noche anterior, en el mismo lugar, donde Kraftwerk dejaron pocos clásicos atrás.

El comienzo del concierto sería la proyección con el primer single,“Axis”, que nos parece confirmar lo anteriormente expuesto; “Axis” rezuma agresividad electrónica por los cuatro costados tirando al house, y con poco espacio para Neil Tennant. Un comienzo bien emocionante, atestiguado por los que llenaban las primeras filas, entre ellos dos personas con conos por sombrero, uno con una gorra en la que pone “BOY”, y otro con un bombín, símbolos ya de dos décadas y dos sonidos de este dúo formado en Chelsea, allá por 1981. “West EndGirls”, su primer sencillo, de 1986, les llevó a la fama internacional, y desde entonces les tenemos ahí, con una infinidad de canciones, ya clásicos, que son distintas y distintivas, que harían bailar a todos los que estábamos allí. “One More Chance”, que abría Actually (1987) en un medley con “Face Like That” de Elysium marcaba el principio de la actuación, con Neil y Chris ataviados en negros abrigos que parecían estar hechos de cañitas, y dos bailarines que no pararían de cambiar de atuendos (también el dúo) dejándonos boquiabiertos más de una vez. La intro de otro single, “Let’s Make Lots Of Money” daba que pensar; llevaba un sampler de “Money” de Pink Floyd, grupo al que siempre han nombrado en alguna entrevista de manera algo… especial. Sorpresón con la siguiente canción, “Memory Of TheFuture”, de lo mejor que ha hecho el dúo en su carrera, y también de Elysium. Una pena que fuera el tercer single, hubiera sido un gran presentador del álbum, que aunque con puntos flojos, esconde grandes canciones. Quizá una producción menos electrónica, o más básica, no hubiera inundado el trabajo entero. Este puede ser el punto débil de los últimos discos de los ingleses. ¿Y a quién le importaba eso en ese momento, si pronto seguirían con clasicazos como “I Wouldn’tNormally Do ThisKind of Thing” (¡con los cuatro artistas en escena ataviados de minotauros!) la inolvidable “Suburbia” y, (¡oh, sorpresa!), aquel temón que escribieron originalmente para el grupo de PatsyKensit, EightWonder, que llevaba por título “I’mNotScared”? El recital seguía adelante con la cara y cruz que son Pet Shop Boys desde sus comienzos; Neil cantando (…no siempre…) de manera expresiva y animando al público, y Chris, casi escondido en mil gorros y sombreros, con gafas de sol, y dejando los movimientos al mínimo, delante de su sintetizador. Estábamos ante un espectáculo audiovisualpero, menos mal, sin los excesos de otras giras sin dejar atrás la extravagancia visual de siempre. Por ejemplo, “LoveEtc” (de Yes, 2009) la interpretaron en sendas camas donde se proyectaban cuerpos moviéndose a gran velocidad. Otra sorpresa fue “Thursday”, con la imagen gigante proyectada del rapero Example, como colaboración virtual. No faltaron “Rent”, y dos de los temas mejor recibidos, “It’s a Sin” y “Domino Dancing”. ¿Sería el punto álgido de la noche cuando con expresión confiada, Neil presentó “Go West”? “Esto seguro que os va a gustar”, dijo, y así fue. Concesiones así al público sólo podían ser señal del fin de la actuación. Luego llegó “Always On My Mind”, la versión de Elvis Presley (bueno, de Brenda Lee) que les llevó al éxito de nuevo en 1998 con aquel magnífico Introspective. Y para casi el final, el himno urbano que ya lo era en los ochenta, “West End Girls”. “Vocal”,un tema bien movido de Electric, segundo single,fue la coda a un espectáculo sin nostalgia de los ochenta, sino celebración, y también mirando al futuro, y sobre todo lleno de energía. Esperamos que Electric sea un gran álbum, y si no, que nos quiten lo baila’o.

Al salir del recinto del concierto, otro espectáculo, esta vez patético, que no tendría que ver con la música, con jóvenes bajo los efectos de algo, e imbéciles grabándolo con sus móviles. A nosotros no nos hizo falta nada para alucinar con buena música. El éxito de Sónar fue otro para nosotros. A pesar de los precios, esos momentos para nosotros quedan.


lunes, 31 de marzo de 2014

Ingrid Chavez Exclusive Interview - Black Eskimo & Beyond




Ingrid Chávez comes back with a new recording called Deep and Heady forming a duo with Chicago producer and musician Marco Valentin, under the name of Black Eskimo.

Since May 19, 1992 (1992), Little Girls with 99 Lives (1997) and A Flutter and Some Words (2010), the focus on her excellent and original creation has been distracted, but never eclipsed, by her collaborators. Now, as Black Eskimo, she fulfill expectations created by “Escapology” and “The Decemberists” in the shape of an album in two parts. The contrast between Marco and Ingrid works, and they are beginning to show results. Ingrid tells us about the recording of Deep and Heady and more:


Why ‘Black Skimo’?

Where we live and wrote the songs, it’s very cold with long winters and lots of snow. We feel sometimes like we are displaced Eskimos breaking through the silence of the cold icy winters.

How did the collaboration between you and Marco begin? “I’m married to my music always looking for a new muse to fuse it” How was the collaboration with Marco?

We had a mutual friend who introduced us to each other’s music about seven years ago. Although we did not meet back then we wrote a few songs sending files via the internet. We lost contact with each other and I started working with Lorenzo Scopelliti on A Flutter And Some Words. In February 2010, soon after A Flutter… was released Marco found me on Myspace and asked me if I would like to try writing songs together again. We started sending files back and forth via the enter net again and here we are four years later.

I love it that you pulled out that line from “I’m On”. It’s true, my life is the music. Prince once said that I was married to my music and that I would never get ‘married’. I disagreed with him back then of course but, looking back maybe he knew something that I didn’t. Anyway, I did have that conversation in mind when I wrote that line in the song. A muse can come in many different forms. Most of the time it is in a person I suppose but, I have a Japanese Maple tree with a Buddha that sits beneath it. That scene has inspired me through fourteen winters. Being a writer, I am always looking for the muse to fuse the voice, the words and the melodies, to evoke some emotional response. It’s my drug of choice, a new song.


What did you learn from your previous ones?

Each collaboration brings out some new way of feeling or expression for me keeps it fresh. I will never make another album like May 19, 1992. That was me and Prince and the little world that we lived in for a winter. A Flutter And Some Words was Italy, the salty sea and warm sun, poetry and all things beautiful. Deep And Heady is the long cold winters here in New Hampshire building fires, living on the edge, putting every bit of money and energy we have into making this record. There are other collaborations that mark other periods in my life but these are the three that I put my heart and soul into.

 

What do you seek when you write poetry and music? Is there a message?

If there is a message in any of my songs, it’s to myself I suppose. When I write, I am summing up some feeling or experience that is very personal; I am learning something about myself. When I start a new song, the whole journey from melody to lyrics, it’s like giving birth. The complete song is such a release of energy. Completing an album is like writing a book, each song is a chapter of my life. It was no different with May 19, 1992, once it was finished it felt like entries in a diary.

Of all those songs in Deep and Heady, which one/s do you prefer? (& why?)

I love them all but I think that “Touch”, “My Love’s a 45” and “Ride” are my favourites. Touch because it really sums up how it feels to grow close to someone, to fall in love with a friend and wonder if it’s ok to cross that line. “My Love’s a 45” is just a clever lyric: ‘If you’re a storm chaser come to settle me, you better know what you’re doing, everything I touch seems to send in ruin’. I love singing that song live. “Ride”, I love the spoken word element of it and the lyrics are strong: ‘Life is a rollercoaster, I love the highs as much as the lows’. That’s what my songs are born out of, that full appreciation of what love and life has to offer.

And from your previous ones?
From A Flutter And Some Words, I would say “Mine”, “A Flutter And Some Words” and “Isobel” and “Backroads”.

What was what made you choose those photographs for the album?
The photographs are mysterious. They were both taken during journeys away from home. They both have water. There is a solitude reflected in each one that is broken once you put the music on. 


In general terms, what makes you click the button of your camera?

I rarely click the camera these days because I have been so busy with this record but, I tend to take photographs when I am on a long drive alone. When I am in a quiet space and the landscape reflects my state of mind. Click! 

What’s the main difference between Deep and Heady and your previous albums?

The main difference between Deep & Heady and the two previous albums I would say is a clear vision of what I wanted the end result to be. A stronger voice and this time around I wasn’t concerned about beauty and poetry. There is another line in “I’m On” that says ‘I survived the death of a poet, and now I’m gonna show it, I’ve arrived, you’ll know it when you hear this new beat’. I think that the scope of the lyrics although maybe not as poetic, it’s not so different from May 19, 1992


In what sense the title ‘Deep and Heady’ describes the album?

The word Heady brings to mind the song “Lilac Wine”. I love Jeff Buckley’s version. ‘Lilac wine is sweet and heady, like my love Lilac wine, I feel unsteady, like my love’
Deep, I knew even before I started writing this album that I was intending to make my next record cut deeper than A Flutter. The title comes from the song “Deep and Heady” which is a song about being in love with someone who you have lost and will forever be seeking that ‘love high’ again like a junky. When we decided to release the album in two parts, Deep and Heady as two separate titles worked nicely.

You’ve been warming up your live shows. How was the experience?

I have been waiting for the right set of songs to come along that I felt I could commit to touring. This is it. I love playing them live and I hope to make it over to Spain in the next year!

What are the duo’s next steps? more tour dates?
Yes! We are just getting started. We also have more songs in the works. You haven’t heard the last of Black Eskimo!


Listening to her work, it’s clear that Ingrid had the luck to work with artists of such a standing as Prince, David Sylvian, Lenny Kravitz and Madonna (Ingrid co-wrote “Justify my Love”), Ryuichi Sakamoto and many more. However, she was not the only lucky one, they could modulate their creation under her prism and sensibility of such an original artist like her. Approach her music with no preconceptions, no labels and no proper names if not hers.


sábado, 15 de marzo de 2014

Suede en Razzmatazz 2013


Suede
Razzmatazz
Barcelona
05/11/13
Apareció en Achtung
Fotos: Antonio Jesús Reyes y Xiang Taoying


Después de siete años sin hacer nada juntos, estos músicos abanderados de aquella ecléctica etiqueta del Brit-pop realizaron una gira de grandes éxitos en 2010 que olía a despedida, y que, sin embargo dieron paso a visos de volver, como aquella declaración en la que Brett en la que afirmaba que volverían a grabar, pero que sólo saldría a la luz si resultaba ser realmente bueno. Así regresaron editando Bloodsports (2013) con el espíritu de las canciones del discazo que fue Coming Up (1996), y algo, no mucho, de Dog Man Star (1994). Así fue como estos músicos de la Pérfida Albión volvieron a la carga y no han parado en los últimos tres años.

Ya los vimos allí mismo en la Sala Razzmatazz, en la antes mencionada gira de regreso, así que volvíamos al mismo lugar para lo mismo pero con Bloodsports de por medio, que goza y con razón del beneplácito de la crítica, las listas de ventas, y como se vio y vivió allí, de los seguidores de la banda, los nuevos y los de siempre. La edad del público rondaría entre los cuarenta y los veintialgo, dejando patente que el legado de Suede y su nuevo disco han dejado huella. Entre ellos, y pegado a la barrera (the barrier!) un jovenzuelo lee un libro de David Bowie de la Editorial Los Juglares, publicado mucho antes de que existiera él o Suede, que ya hace tiempo que son algo más que descendientes del legado de cierta época de Bowie, o de los Smiths y demás. Nunca es mal momento para ilustrarse un poco. En la cortina del fondo del escenario estaba proyectado el nombre de la banda con colores que cambiaban según las portadas los de los álbumes que han publicado hasta la fecha. Desde los altavoces, de repente, y casi puntual, la intro de la banda, Rachmaninov, ni más ni menos, como en la gira de Head Music, y entonces aparece Suede de una vez. Lo normal es empezar un concierto con una canción para calentar motores, sin embargo, y no es la primera vez, Suede comienzan con una canción de Dog Man Star, lenta y hermosa y de crescendo lacerante que es “Still Life”, con un Brett Anderson dándolo todo, que sería la tónica del concierto. Con “Barriers”, primer single de Bloodsports, abre el desenfreno entre los presentes que llegaría con más del mismo álbum, como “It Starts and Ends with You” y legendarios como “Trash” y “Animal Nitrate”.

La cosa se puso seria luego, muy seria con “Sometimes I Feel I Float Away”, con Brett Anderson, la cara de Suede como no lo habíamos visto antes, interpretando (en ambos sentidos) de una manera magistral sintiendo la canción, sudando y temblando, reflejando la crisis interna del personaje de la canción. Gratísima sorpresa la de incluir “Killing of A Flash Boy”, una cara B de Dog Man Star, que fue uno de los puntos álgidos de la actuación. Y es que Suede en los noventa dio en muchas ocasiones muchas caras B mucho mejores que algunas incluidas en los álbumes, como una de las siguientes, “My Dark Star”, del enormísimo “Stay Together”. Otra sorpresa fue “Heroin”, escondida en las sesiones de Head Music (1999) e interpretada por primera vez en directo en el Razzmatazz en aquel momento. Este tema nos recordó a la carrera de Brett Anderson sin Suede. Con The Tears, el proyecto no acabó de cuajar contra todo pronóstico, y su carrera en solitario tampoco… en un claro ejemplo del lamentable síndrome que sufrió Bowie con Tin Machine, donde el nombre del intérprete importa más que sus canciones. Sin embargo, la esencia de Suede en directo es Brett, los demás músicos pasan a un segundo plano, un brillante segundo plano, pero es que Anderson no para en el escenario; salta, baila, gesticula, se acerca para tocar al público con la mano, hunde la cara en el público mientras canta, y sin dar tregua. “So Young” trajo consigo algo ya usual en el directo de Suede desde sus principios; al final de la canción, mientras el tempo se va haciendo más lento, el micrófono vuela al compás de la música, alrededor de Brett Anderson atándole con el cable, acabándose justo a la vez que la canción. No faltó “The Beautiful Ones”, amagando despedida, y “New Generation”, revelador título viendo a los presentes, que fue el único bis con el que Suede dijeron adiós, dejándonos satisfechos pero con ganas de más. Paradojas del rock, amigos.

El recital no fue un himno a la nostalgia de los noventa, sino la celebración de la continuidad de la vigencia de las canciones de antes, y las de ahora, y prueba irrefutable del estado de salud de la banda sobre las tablas. Que las canciones de decadencia urbana de primera clase continúen, y así de bien.

lunes, 14 de octubre de 2013

miércoles, 5 de junio de 2013

Territorios Sevilla 2013 Visto Por Juan Antonio Gámez

El Festival Territorios Sevilla 2013 frente a la cámara del fotógrafo de la música hispalense, Juan Antonio Gámez...
¡Y también en sus palabras en Achtung!