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domingo, 1 de junio de 2014

Pet Shop Boys en Sonar 2013


El Sonar Noche del día 15 era de Pet Shop Boys. Claro que George Fotzgerald, Hot Natured y, por supuesto que los 2Many Djs tuvieron su momento, pero nuestra misión se concentraba allí en SonarClub, para ver a Neil Tennant y Chris Lowe, y testar así el devenir de la música electrónica. Creíamos que seguían presentando Elysium. Ni un año hace del lanzamiento de éste, y ya están a punto de sacar Electric. Por sorpresa nos lo anunciaba una cortina que tapaba el escenario donde se proyectaba la noticia… Y es que no sabíamos ni siquiera que estaban ya de gira desde mayo, comenzando en Santiago De Chile. Con un título así, el resultado puede ser más electrónico que pop o disco/pop, como nos tienen acostumbrado, amén de otros ritmos, que prueban la versatilidad de Neil y Chris. Un pensamiento así podría estar más basado en tener en la mente aún el concierto de la noche anterior, en el mismo lugar, donde Kraftwerk dejaron pocos clásicos atrás.

El comienzo del concierto sería la proyección con el primer single,“Axis”, que nos parece confirmar lo anteriormente expuesto; “Axis” rezuma agresividad electrónica por los cuatro costados tirando al house, y con poco espacio para Neil Tennant. Un comienzo bien emocionante, atestiguado por los que llenaban las primeras filas, entre ellos dos personas con conos por sombrero, uno con una gorra en la que pone “BOY”, y otro con un bombín, símbolos ya de dos décadas y dos sonidos de este dúo formado en Chelsea, allá por 1981. “West EndGirls”, su primer sencillo, de 1986, les llevó a la fama internacional, y desde entonces les tenemos ahí, con una infinidad de canciones, ya clásicos, que son distintas y distintivas, que harían bailar a todos los que estábamos allí. “One More Chance”, que abría Actually (1987) en un medley con “Face Like That” de Elysium marcaba el principio de la actuación, con Neil y Chris ataviados en negros abrigos que parecían estar hechos de cañitas, y dos bailarines que no pararían de cambiar de atuendos (también el dúo) dejándonos boquiabiertos más de una vez. La intro de otro single, “Let’s Make Lots Of Money” daba que pensar; llevaba un sampler de “Money” de Pink Floyd, grupo al que siempre han nombrado en alguna entrevista de manera algo… especial. Sorpresón con la siguiente canción, “Memory Of TheFuture”, de lo mejor que ha hecho el dúo en su carrera, y también de Elysium. Una pena que fuera el tercer single, hubiera sido un gran presentador del álbum, que aunque con puntos flojos, esconde grandes canciones. Quizá una producción menos electrónica, o más básica, no hubiera inundado el trabajo entero. Este puede ser el punto débil de los últimos discos de los ingleses. ¿Y a quién le importaba eso en ese momento, si pronto seguirían con clasicazos como “I Wouldn’tNormally Do ThisKind of Thing” (¡con los cuatro artistas en escena ataviados de minotauros!) la inolvidable “Suburbia” y, (¡oh, sorpresa!), aquel temón que escribieron originalmente para el grupo de PatsyKensit, EightWonder, que llevaba por título “I’mNotScared”? El recital seguía adelante con la cara y cruz que son Pet Shop Boys desde sus comienzos; Neil cantando (…no siempre…) de manera expresiva y animando al público, y Chris, casi escondido en mil gorros y sombreros, con gafas de sol, y dejando los movimientos al mínimo, delante de su sintetizador. Estábamos ante un espectáculo audiovisualpero, menos mal, sin los excesos de otras giras sin dejar atrás la extravagancia visual de siempre. Por ejemplo, “LoveEtc” (de Yes, 2009) la interpretaron en sendas camas donde se proyectaban cuerpos moviéndose a gran velocidad. Otra sorpresa fue “Thursday”, con la imagen gigante proyectada del rapero Example, como colaboración virtual. No faltaron “Rent”, y dos de los temas mejor recibidos, “It’s a Sin” y “Domino Dancing”. ¿Sería el punto álgido de la noche cuando con expresión confiada, Neil presentó “Go West”? “Esto seguro que os va a gustar”, dijo, y así fue. Concesiones así al público sólo podían ser señal del fin de la actuación. Luego llegó “Always On My Mind”, la versión de Elvis Presley (bueno, de Brenda Lee) que les llevó al éxito de nuevo en 1998 con aquel magnífico Introspective. Y para casi el final, el himno urbano que ya lo era en los ochenta, “West End Girls”. “Vocal”,un tema bien movido de Electric, segundo single,fue la coda a un espectáculo sin nostalgia de los ochenta, sino celebración, y también mirando al futuro, y sobre todo lleno de energía. Esperamos que Electric sea un gran álbum, y si no, que nos quiten lo baila’o.

Al salir del recinto del concierto, otro espectáculo, esta vez patético, que no tendría que ver con la música, con jóvenes bajo los efectos de algo, e imbéciles grabándolo con sus móviles. A nosotros no nos hizo falta nada para alucinar con buena música. El éxito de Sónar fue otro para nosotros. A pesar de los precios, esos momentos para nosotros quedan.


martes, 31 de diciembre de 2013

Kraftwerk en Sonar 2013

Kraftwerk en Sonar 2013
Fira de Barcelona
Barcelona
14/03/13
Apareció en Achtung
Fotos: Antonio Jesús Reyes
 

De nuevo en movimiento a tierras lejanas de punta a punta de la península, nos asaltan preguntas de hondo calado como la de que si Barcelona és bona si sona el Sonar. Tras el trance del vuelo, en el aeropuerto los conos de señalización nos recuerdan nuestra misión allí; ver cómo han evolucionado dos generaciones de la música electrónica. Kraftwerk y Pet Shop Boys actúan el vigésimo aniversario del festival de música electrónica. Conos adornaban las primeras dos portadas de Kraftwerk, y los surrealistas Pet Shop Boys, los llevaban en la cabeza, allá por los noventa, cuando decían se autodenominaban la alternativa al Britpop.
Claro que hubo más actuaciones y evento en los tres días que duró el festival, como Skrillex, Bauer, MajorLazer, o Beardy Man, Darkstar (presentando Gold) y mucho DJ. ¿Crisis? Las entradas no eran para todos los bolsillos que no fueran extranjeros, se dice,y es que claro, poderoso caballero es Don IVA.

La organización funcionó, y no fue del todo difícil llegar al escenario donde los padres del techno iban a actuar. Lo de padres ya va siendo una etiqueta que se la lleva el tiempo. Tantas están siendo las reencarnaciones del género que crearon, que bisabuelos estaría más correcto. Stockhausens aparte, Kraftwerk plantaron el ABC de lo que vendría después. No era la primera vez que iban al Sonar de Barcelona. En 1998 actuaron allí, con sus robots bajo el brazo. ¿Los traerían esta vez? Mientras caminábamos dentro ya del recinto, uno de tres señores bien gordotes con cajas enromes nos paró haciendo una señal con la mano y de una de estas cajas nos hizo entrega de unas gafas de tres dimensiones… ya lo habíamos olvidado. En la oscuridad del lugar del concierto y ya bajo techo, llegamos a la primera fila para retroceder… mejor así, había que ver la pantalla completa, no a los miembros del grupo… esto no era un concierto de Led Zeppellin, la acción estaba también fuera de los cuatro atriles de Kraftwerk que iban apareciendo; estábamos a punto de presenciar “Kraftwerk 3D”. De estos atriles de ciencia-ficción, sólo uno sería para uno de los fundadores de la banda, Ralf Hütter. Junto a Florian Schneider, que dejó Kraftwerk en 2008, Hütter llevó a la banda desde sus inicios en el Krautrock en 1970 (meinGott!), con la inestimable ayuda de Karl Bartos, desde 1975 a 1986, un apoyo que aún no ha sido valorado debidamente. Karl dejó la banda tras The Mix (¡sin que en los créditos se le mencionara!), con un legado en la banda más que notable.

De repente, nos acordamos de que en el mismo festival estaba en cartel Atom TM (Uwe Schmidt), creador del Señor Coconut, que llevó las canciones de Kraftwerk a los ritmos latinos, y de repente, una ovación que fue grandísima en el recinto abarrotado de la Ciudad Condal suena al ver entrar a los nuevos Kraftwerk, enfundados en una especie de traje de ciclista en plan Tron. El concierto comenzaba con el ritmo de “The Robots” ralentizado, y con la audiencia ya metida en el bolsillo durante dos horas. El escepticismo del 3D pasó rápido; en la pantalla aparecían los robots (perdón, androides) de The Man- Machine moviéndose impasiblemente haciendo del efecto 3D un éxito. Cuando uno de ellos, el más próximo a la cámara se gira, fue como si un gran brazo se moviera por encima del público. Estamos frente a un grupo y unas canciones tan influyentes como las que más, presentando sus clásicos, y con un formato de miedo. Los temas que siguieron eran como para quitar el hipo, y cada uno de ellos bien acompañado por sus correspondientes imágenes en 3D… Mirar hacia atrás era un poema; miles de caras con gafas de cartón blancas mirando el espectáculo.

En el repertorio hubo mucho de canciones que Hütter y Schneider compusieron con Bartos, y fueron las mejor recibidas, como “The Model”, “Numbers”, “The Man-Machine”, o “Space Lab”, en la que la pantalla 3D hizo del lugar una nave espacial con vistas al planeta tierra. “Vitamin”, de Tour De France Soundtracks (2003), el último álbum de Kraftwerk hasta la fecha, tuvo una gran recepción del público a las palmas. Hubo momentos intensos como en “Radioactivity”; desde su nueva versión en TheMix ,nombra centrales nucleares en las que se produjeron accidentes. Ahora sustituyen en uno de los versos “Hiroshima” por “Fukushima”. Lo que fue un homenaje a la ciencia, se torna denuncia o advertencia. Otro gran momento fue el solemne comienzo de “Trans-Europe Express”, y el imprescindible “Autobahn”, primer éxito del grupo en 1974; en la pantalla gigante, se recreaba la portada del álbum con aquellos viejos autos en movimiento por la autopista visto desde numerosos ángulos. También hubo un momento extraño, el de “Music Non-Stop”, en el que la audiencia (de la que se esperaba más movimiento, todo sea dicho) cantaba“boing boom tschak! boing boom tschak! Peng!”, que aparecía en imágenes. ¿Será éste el Wop-bop-a-loom-a-blop-bam-boom del techno? En la pantalla, imágenes del videoclip, con honores sólo a Schneider… ¿¡Quién se acuerda ya ni siquiera de Wolfgang Flür!? Con “Expo 2000”/”Planet Of Visions” acaba la actuación, y los nuevos miembros dejan tras un solo sintético el escenario uno a uno, saludando al público desde la esquina derecha. Hütter termina el suyo y deja el escenario con una sonrisa, y donde los demás se despidieron, levanta la mano, hace una reverencia y da las gracias.

Las actuaciones de Kraftwerk significan el éxito de The Mix (1992); al quedar la obra del grupo perfecta e impoluta, pero enmarcada en una época, era necesario volver a crearlas saliendo airosamente o triunfalmente llevándolos a un nuevo tiempo. Tal hazaña, tal atrevimiento se demostró en 1992, y en las posteriores giras, siendo testigo el directo Minimum Maximum (2005) hasta llegar a la que nos ha dado la posibilidad de verlos en Sonar, donde dudamos que algún artista ignore que todo lo que hace ya había sido señalado de lejos o de cerca por estos alemanes.

Buenas noticias sin confirmar: Hütter ha anunciado que sus primeros álbumes de Krautrock, los tres anteriores a Autobahn (Kraftwerk 1, Kraftwerk 2 y RalfUndFlorian), van a ser reeditados, eso sí, con décadas de retraso, tras haber renegado de ellos. Y otra noticia más del mismo Hütter, que después de haber presentado “1 2 3 5 5 6 7 8” (es decir, sus álbumes oficiales), es hora de crear el 9. Esperamos que se confirme, y que abandonen la senda que marcó Tour De France Soundtracks, es decir, que haya más melodía y menos ritmo, como cuando Bartos estaba con ellos, innovando y diseñando el camino para gente como Depeche Mode, OMD, Eurythmics, New Order, David Bowie, Duran Duran, Moby, Prodigy o Pet Shop Boys, a los que veinticuatro horas después veríamos… pero eso es otra historia… Una vez de vuelta, en uno de los periódicos, se anunciaba con una foto enorme un concierto de Alejandro Sanz, y en la página siguiente, una instantánea de los alemanes… coyuntura y estructura.