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viernes, 20 de junio de 2014

Karl Bartos en Hamburgo - Cerrando el Círculo

Karl Bartos
Grüespan
Hamburgo
31/01/14
Apareció en Achtung
Fotos: Stefan Malzkorns y Antonio Jesús Reyes


 Lejos de ser una ciudad decadente y meramente portuaria, a Hamburgo la adornan miles de modernidades. Allí mismo nos dirigimos para cerrar el círculo que comenzó con el lanzamiento en marzo del año pasado de Off The Record de Karl Bartos y la actuación en el Sonar de Kraftwerk en junio en Barcelona. Recapitulando, Kraftwerk nació como un grupo de rock progresivo electrónico y alemán, es decir, Krautrock. Tras tres álbumes aún inéditos, el éxito de Autobahn (1974) fue enorme y transatlántico. La calidad y el eco de Radioactivity (1975) y Trans Europe Express (1977) aún resuenan, sin embargo lo que quedaba por llegar no fueron en absoluto obras menores. Los fundadores Florian Schneider y Ralf Hütter decidieron escuchar lo que tenía que decir Karl Bartos en materia compositiva. Así pasó Bartos de encargarse (junto con Wolfgang Flür) de la mera percusión electrónica a también firmar las canciones de Kraftwerk. Esto supuso que quedara la impronta de Herr Karl en la mitad de los álbumes, es decir, en más de la mitad de los temas más recordados de la banda incluidos en The Man-Machine (1978), Computer World (1981), el single Tour de France (1983), Electric Café (1986) y los remakes de The Mix (1991). Esto significa que la banda le debe muchísimo del premio Grammy a toda la carrera que en este mismo mes de enero se le ha concedido. ¿Qué ocurrió cuando Bartos dejó Kraftwerk por no aguantar la lentitud (o excesivo cuidado) del trabajo? Kraftwerk tardó doce años en publicar un álbum, el aburrido Tour de France Soundtracks (2003) que siguiendo la misma senda del single Expo 2000 (1999) confirmaba que la magia había desaparecido casi por completo. Bartos, mientras tanto, ha estado explorando el techno-pop (del que fue uno de los padres) y el pop con acierto, siempre en movimiento, y sin aburrir, bajo el nombre de Electric Music, Electronic y el suyo propio, rodeado de lo mejorcito del pop. Sus dos últimos trabajos son Communication (2003), que aunque algo lineal no está exento de grandes momentos, y Off the Record (2013) que nos pilló por sorpresa. Karl recopiló grabaciones que procedían décadas anteriores y que no llegó a usar en su momento para así crear una obra de ellas, es decir un gran álbum.

Demasiadas preguntas y grandes canciones en solitario y con Kraftwerk como para rechazar la tentación de viajar y ver en directo a uno de estos, digamos, Beatles electrónicos. La cita fue en Grüenspan, un local ni grande ni pequeño, elegante, moderno y de muy buena acústica. Andando hacia el lugar de la actuación, algunas fachadas de neón nos eran muy familiares. Averiguaríamos el porqué durante la actuación. Una vez en Grüenspan, a pocos minutos de la actuación y desde la primera fila, percibimos que el rango de edades era bastante grande, si bien un gran número rondaba los cuarenta. Junto al escenario, una adolescente de, como mucho, veinte años, esperaba pasárselo en grande. El fondo del escenario, tres enormes pantallas juntas proyectarían atractivas imágenes (en 2D) de temática afín a las canciones, pero antes, y con sonidos electrónicos de fondo, sólo reflejaban sobre un fondo verde interferencias de otros tiempos. El recital comenzó con la llegada de Mathias Black a la izquierda del escenario, luego Robert Baumanns a la derecha. Saludando entró Herr Karl arrancando con la fuerza de “Numbers”/”Computer World” de Kraftwerk. Un comienzo contundente al que le acompañaron dos temas de su obra en solitario, “The Camera” y “I’m the Message”, enormes sucesores de “The Robots” (Los arreglos de este último tema arrancaron una gran ovación entre el público) La celebérrima “The Model” y “Trans-Europe Express” también se hicieron oír, siendo este último tema el único que no estaba firmado por Bartos de todo el recital. Durante “The Model” además de modelos femeninas de tiempos pasados, aparecieron Karl y Wolfgang Flür a la percusión, de jóvenes, sin rastro de Florian y Ralf, mismo tipo de omisión que hacen estos en sus proyecciones. En cuanto al sonido, y al igual que en los conciertos de Kraftwerk de hoy en día, es difícil saber qué está pregrabado y qué no. En este caso, la balanza se inclina a favor de nuestro protagonista de esta noche. Los temas pretéritos se sucedieron, y no fue hasta el undécimo, “Atomium”, cuando Herr Bartos comenzó a mostrar los nuevos temas, los de su flamante Off the Record. Le siguió la fascinante “Nachtfahrt”, la llamada directa a la pista de baile de “Musica Ex Machina” y el techno-pop perfecto de “Without a Trace of Emotion” cuyo videoclip se proyectó tras los tres protagonistas de la noche… y en cuyas imágenes se ven unos edificios familiares y luces de neón, que son ni más ni menos que las de la avenida perpendicular a la calle donde nos encontrábamos, Reeperbahn, en Sankt Pauli, parte del barrio rojo de Hamburgo. Tras esta canción que refleja la agridulce fama de Herr Karl, el quinto tema de Off the Record fue, “Rhythmus”, luego “Life” para el que Bartos dejó los teclados y demás aparatos y se fue al extremo derecho a cantar, esta vez ya sin máculas ni voces robotoides acompañándole. “Life” era una de las apuestas de pop con sintetizadores de Electric Music, una apuesta que ganó en estudio y allí mismo en el Grüenspan.

Quizá la cresta de la ola de la noche fueron los tres temas siguientes, “Computer Love” junto a “Pocket Calculator” y “Tour de France”. Nuestra adolescente de primera fila así lo atestiguaba con euforia. Tres temas de Communication (2003), “Interview”, la warholiana “15 Minutes of Fame” y la robótica “Ultraviolet” parecían cerrar el concierto. La vuelta de nuestro trío electrónico de la noche fue “Neon Lights”, del gran The Man Machine (1978). No fue suficiente y los músicos volvieron para despedirse del Grüenspan con “TV”, de la encarnación de Bartos como Electric Music, una canción y/o título que bien podría haber entrado en Computer World, y que por su calidad y temática, es un agujero negro en la discografía de la banda. Los asistentes pudieron acabar la noche llevándose un autógrafo y estrechando la mano de uno de los músicos que desde los años setenta ha puesto banda sonora al futuro que nos alcanza y pavimentado el camino de la música electrónica. Kraftwerk y Bartos perdieron con la salida de este del grupo; se centran en dar conciertos por todo el mundo, pero una vez en estudio su rendimiento es escaso en número e interés. Su música ha perdido la melodía y el encanto. Por otro lado Bartos está eclipsado por las canciones y el nombre de aquella, su primera banda. Sin embargo esto no es una tragedia. En caso de elegir uno u otro, elijamos los dos.

Saliendo del Grüenspan, nos informan de que justo al lado hay un club llamado Indra. Allí, unos imberbes de Liverpool comenzaron a tocar profesionalmente por primera vez en agosto de 1960. Este mismo grupo en este mismo enero también han sido galardonados con el mismo premio en la misma ceremonia que Kraftwerk. Hamburgo bien merece más de una noche.

domingo, 9 de febrero de 2014

Karl Bartos - Off The Record, Memorias de un Joven Robot

Apareció en Achtung

Repasando la obra de Karl Bartos con respecto a su trabajo en Kraftwerk, nos pueden dar vértigo las conclusiones a las que podemos llegar. Antes de la llegada del músico de Berchtesgaden, Hütter y Schneider, fundadores de la banda, habían publicado cuatro grandes discos jamás vueltos a editar oficialmente con los que consiguieron fama en el circuito de música experimental, dentro de la emergente etiqueta del Krautrock. Bien es cierto que Autobahn (1974), aún sin Bartos como integrantedel grupo, dio a los alemanes un éxito internacional más allá del atlántico. Sin embargo, la carrera de los muchachos de Düsseldorf iba cuesta abajo en lo referente a ventas; aunque sus dos siguientes álbumes, Radioactivity (1975) y Trans-Europe Express (1977), tienen su sitio en las cimas de la creatividad de la música electrónica y no electrónica, la banda estaba desapareciendo en las listas. Tras éste último, los alemanes, dejaron a Karl Bartos (que junto con Wolfgang Flür estaba se encargaba sólo de la percusión electrónica) ayudar en las actividades compositivas, dando un nuevo giro al sonido de la banda. Los temas que dejó en las cintas magnéticas del estudio Kling Klang conformaron géneros como el techno-pop, el synth pop y el electropop, dejando el Krautrock definitivamente atrás. Entre estos temas están ni más ni menos que “The Robots”, “Metropolis”, “Neon Lights”, “Numbers”, “Pocket Calculator”, “Home Computer”, “Tour de France”, “Musique Non Stop” y “The Telephone Call”. Depeche Mode, The Human League, Eurythmics, Moroder, Hidrogenesse, Daft Punk, Air y la escena electrónica de baile son sólo unos pocos herederos de los Kraftwerk de la época de Bartos. Así que de un artista de este calibre estamos hablando. Tras publicar el gran acierto que fue The Mix en 1991 (cuyo título debería haber sido The Remake, porque son clásicos rehechos), Bartos dejó la banda, incapaz de aguantar lo dolorosamente lento que se convirtió el proceso de crear con ellos.


En definitiva, ¿qué senda ha seguido Kraftwerk sin Bartos? Con Hütter y Schneider de nuevo frente a las labores compositivas (lo que los críticos no deberían llamar “los líderes de Kraftwerk”, sino sus dueños) la banda se dedicó a seguir dando conciertos y a publicar con enorme lentitud temas indignos de ellos como “Expo 2000”, y el soporífero álbum Tour De France Soundtracks, en la que mancillan el maravilloso “Tour de France” coescrito por Bartos, en 1982. Ahora, la máquina acabó comiéndose al humano, y lo que eran melodías de una frialdad hermosa, se quedaron en pura percusión incesante. Lamentable declive, difícilmente entretenido.
¿Y qué fue de Bartos sin Kraftwerk? Desde que Bartos dejó el grupo (sin que se le diera crédito por su trabajo en The Mix) se adentró en varios proyectos más cercanos al pop rodeado o rodeando a grandes colaboradores, para más tarde volver a la senda electrónica pura y dura con Communication (2003), que nos devolvió a la máquina humana con ritmos, melodías y voces robotizadas. 

Ahora, Bartos nos presenta un disco más que notable llamado Off The Record, que no es un producto nuevo al cien por cien, ya que ha hecho uso de las anotaciones y grabaciones de sus composiciones que abarcan varias décadas, con las que consiguió un diario musical escrito y grabado. Bartos no recibió bien al principio la sugerencia por parte de la discográfica de usar este diario, no obstante, cuenta el músico, le ha dado satisfacciones tales como la oportunidad de “producir al joven Bartos” y, pensamos más de uno, de obtener el que quizá sea su mejor álbum. El proceso empezó llevando todo tipo de grabaciones desde diversos formatos al ordenador, y una vez con estos souvenirs sonoros al alcance en modo digital, Bartos comenzó a completar, componer y producir.

El álbum empieza fuerte con un monumental tributo al símbolo de la Exposición Universal de 1958 en Bruselas, “Atomium”, y en las anotaciones de Bartos, nombres como “El Rito De La Primavera” de Stravinsky, Witold Lutoslawski y Bernard Herrman. “Atomium”. La melodía de “International Velvet” (Otra modelo en una canción de Bartos) viene de un ensayo de Kraftwerk en el Hammersmith Odeon en 1981. Suena a “Kelly Watch The Stars” de Air, pero Air suena a Kraftwerk muchísimas veces por los cuatro costados. El tema más comercial podría ser “Without A Trace Of Emotion”, en la que explora su agridulce sentimiento de estar unido de por vida a la imagen de la portada de The Man Machine de Kraftwerk. Ahora con la de Off The Record estará unido también más a la de Computer World, con él en la portada con rasgos de supermarioneta de los Thunderbirds. “The Binary Code”, de principios de los noventa, es un breve experimento sonoro de evocar de manera sonora el vuelo de una bandada de aves, con Debussy en mente. “Musica Ex Machina” tiene su origen a principios de los ochenta. Ya en los noventa, su base fue usada en dos de los proyectos de Bartos bajo el nombre de Elektric Music y Electronic, banda en la que brevemente cohabitó con Johnny Marr y Bernard Sumner. “The Tuning Of The World” tiene como inspiración a Dios, la muerte, el arte y el amor y a Laurie Anderson. Un emotivo tema que haría las delicias de Isaac Asimov, con Bartos poniendo voz a una máquina que canta y suspira que “ojalá pudiera creer en Dios / la vida sería un lugar seguro / construiría mi hogar en terreno firme. / Es difícil comprender / por qué unos creen y otros no./ ¿Quién es el que afina el mundo?”. “Instant Bayreuth”, que tiene su origen en 1970, tiene como objetivo, que consigue, el de recrear el sonido y espíritu de Wagner de manera electrónica. “Vox Humana”, sin estar carente de interés, quizá sea el punto débil de Off The Record. Se trata de un collage de ritmos e idiomas cuyo mensaje es “La voz humana es el instrumento músical más expresivo”. “Rhythmus” nos devuelve al “Numbers” de Computer World de Kraftwerk, aderezado con un polymoog. Y como antesala del último y pegadizo tema, “Hausmusik” (del que cuenta Bartos que a un miembro de Kraftwerk le sonaba a Mozart) está “Silence”, seis segundos de música ambiental.

Volver atrás y retomar el trabajo dejado a un lado puede ser una falta de imaginación por no saber cómo seguir adelante. Si esto es así en el caso de Karl Bartos, nos da exactamente igual, porque su naturaleza hace Off The Record una obra ecléctica y por la del compositor, excitante, y no sólo para los fans de Kraftwerk. Off The Record se sostiene por sí mismo y por su herencia recibida. Los riffs, acordes, ritmos y demás anotaciones sonoras dejadas atrás bien merecían una segunda oportunidad, que provoca echar de menos a los Kraftwerk de Bartos, es decir, cuando tenían canciones palpables y no aburrían como ahora, afrontémoslo. Por eso, Con Karl preparando nueva gira, recibimos con curiosidad, pero no con esperanza, los rumores de nuevo álbum de Kraftwerk sin nuestro robot favorito… eso sí, no faltaremos al Sonar de Barcelona a verles en directo tocar sus canciones de siempre.

martes, 31 de diciembre de 2013

Kraftwerk en Sonar 2013

Kraftwerk en Sonar 2013
Fira de Barcelona
Barcelona
14/03/13
Apareció en Achtung
Fotos: Antonio Jesús Reyes
 

De nuevo en movimiento a tierras lejanas de punta a punta de la península, nos asaltan preguntas de hondo calado como la de que si Barcelona és bona si sona el Sonar. Tras el trance del vuelo, en el aeropuerto los conos de señalización nos recuerdan nuestra misión allí; ver cómo han evolucionado dos generaciones de la música electrónica. Kraftwerk y Pet Shop Boys actúan el vigésimo aniversario del festival de música electrónica. Conos adornaban las primeras dos portadas de Kraftwerk, y los surrealistas Pet Shop Boys, los llevaban en la cabeza, allá por los noventa, cuando decían se autodenominaban la alternativa al Britpop.
Claro que hubo más actuaciones y evento en los tres días que duró el festival, como Skrillex, Bauer, MajorLazer, o Beardy Man, Darkstar (presentando Gold) y mucho DJ. ¿Crisis? Las entradas no eran para todos los bolsillos que no fueran extranjeros, se dice,y es que claro, poderoso caballero es Don IVA.

La organización funcionó, y no fue del todo difícil llegar al escenario donde los padres del techno iban a actuar. Lo de padres ya va siendo una etiqueta que se la lleva el tiempo. Tantas están siendo las reencarnaciones del género que crearon, que bisabuelos estaría más correcto. Stockhausens aparte, Kraftwerk plantaron el ABC de lo que vendría después. No era la primera vez que iban al Sonar de Barcelona. En 1998 actuaron allí, con sus robots bajo el brazo. ¿Los traerían esta vez? Mientras caminábamos dentro ya del recinto, uno de tres señores bien gordotes con cajas enromes nos paró haciendo una señal con la mano y de una de estas cajas nos hizo entrega de unas gafas de tres dimensiones… ya lo habíamos olvidado. En la oscuridad del lugar del concierto y ya bajo techo, llegamos a la primera fila para retroceder… mejor así, había que ver la pantalla completa, no a los miembros del grupo… esto no era un concierto de Led Zeppellin, la acción estaba también fuera de los cuatro atriles de Kraftwerk que iban apareciendo; estábamos a punto de presenciar “Kraftwerk 3D”. De estos atriles de ciencia-ficción, sólo uno sería para uno de los fundadores de la banda, Ralf Hütter. Junto a Florian Schneider, que dejó Kraftwerk en 2008, Hütter llevó a la banda desde sus inicios en el Krautrock en 1970 (meinGott!), con la inestimable ayuda de Karl Bartos, desde 1975 a 1986, un apoyo que aún no ha sido valorado debidamente. Karl dejó la banda tras The Mix (¡sin que en los créditos se le mencionara!), con un legado en la banda más que notable.

De repente, nos acordamos de que en el mismo festival estaba en cartel Atom TM (Uwe Schmidt), creador del Señor Coconut, que llevó las canciones de Kraftwerk a los ritmos latinos, y de repente, una ovación que fue grandísima en el recinto abarrotado de la Ciudad Condal suena al ver entrar a los nuevos Kraftwerk, enfundados en una especie de traje de ciclista en plan Tron. El concierto comenzaba con el ritmo de “The Robots” ralentizado, y con la audiencia ya metida en el bolsillo durante dos horas. El escepticismo del 3D pasó rápido; en la pantalla aparecían los robots (perdón, androides) de The Man- Machine moviéndose impasiblemente haciendo del efecto 3D un éxito. Cuando uno de ellos, el más próximo a la cámara se gira, fue como si un gran brazo se moviera por encima del público. Estamos frente a un grupo y unas canciones tan influyentes como las que más, presentando sus clásicos, y con un formato de miedo. Los temas que siguieron eran como para quitar el hipo, y cada uno de ellos bien acompañado por sus correspondientes imágenes en 3D… Mirar hacia atrás era un poema; miles de caras con gafas de cartón blancas mirando el espectáculo.

En el repertorio hubo mucho de canciones que Hütter y Schneider compusieron con Bartos, y fueron las mejor recibidas, como “The Model”, “Numbers”, “The Man-Machine”, o “Space Lab”, en la que la pantalla 3D hizo del lugar una nave espacial con vistas al planeta tierra. “Vitamin”, de Tour De France Soundtracks (2003), el último álbum de Kraftwerk hasta la fecha, tuvo una gran recepción del público a las palmas. Hubo momentos intensos como en “Radioactivity”; desde su nueva versión en TheMix ,nombra centrales nucleares en las que se produjeron accidentes. Ahora sustituyen en uno de los versos “Hiroshima” por “Fukushima”. Lo que fue un homenaje a la ciencia, se torna denuncia o advertencia. Otro gran momento fue el solemne comienzo de “Trans-Europe Express”, y el imprescindible “Autobahn”, primer éxito del grupo en 1974; en la pantalla gigante, se recreaba la portada del álbum con aquellos viejos autos en movimiento por la autopista visto desde numerosos ángulos. También hubo un momento extraño, el de “Music Non-Stop”, en el que la audiencia (de la que se esperaba más movimiento, todo sea dicho) cantaba“boing boom tschak! boing boom tschak! Peng!”, que aparecía en imágenes. ¿Será éste el Wop-bop-a-loom-a-blop-bam-boom del techno? En la pantalla, imágenes del videoclip, con honores sólo a Schneider… ¿¡Quién se acuerda ya ni siquiera de Wolfgang Flür!? Con “Expo 2000”/”Planet Of Visions” acaba la actuación, y los nuevos miembros dejan tras un solo sintético el escenario uno a uno, saludando al público desde la esquina derecha. Hütter termina el suyo y deja el escenario con una sonrisa, y donde los demás se despidieron, levanta la mano, hace una reverencia y da las gracias.

Las actuaciones de Kraftwerk significan el éxito de The Mix (1992); al quedar la obra del grupo perfecta e impoluta, pero enmarcada en una época, era necesario volver a crearlas saliendo airosamente o triunfalmente llevándolos a un nuevo tiempo. Tal hazaña, tal atrevimiento se demostró en 1992, y en las posteriores giras, siendo testigo el directo Minimum Maximum (2005) hasta llegar a la que nos ha dado la posibilidad de verlos en Sonar, donde dudamos que algún artista ignore que todo lo que hace ya había sido señalado de lejos o de cerca por estos alemanes.

Buenas noticias sin confirmar: Hütter ha anunciado que sus primeros álbumes de Krautrock, los tres anteriores a Autobahn (Kraftwerk 1, Kraftwerk 2 y RalfUndFlorian), van a ser reeditados, eso sí, con décadas de retraso, tras haber renegado de ellos. Y otra noticia más del mismo Hütter, que después de haber presentado “1 2 3 5 5 6 7 8” (es decir, sus álbumes oficiales), es hora de crear el 9. Esperamos que se confirme, y que abandonen la senda que marcó Tour De France Soundtracks, es decir, que haya más melodía y menos ritmo, como cuando Bartos estaba con ellos, innovando y diseñando el camino para gente como Depeche Mode, OMD, Eurythmics, New Order, David Bowie, Duran Duran, Moby, Prodigy o Pet Shop Boys, a los que veinticuatro horas después veríamos… pero eso es otra historia… Una vez de vuelta, en uno de los periódicos, se anunciaba con una foto enorme un concierto de Alejandro Sanz, y en la página siguiente, una instantánea de los alemanes… coyuntura y estructura.