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martes, 30 de julio de 2019

El Dúo Dinámico en Islago '17 - “El rock siempre es rock, pero no tiene por qué no ser amable”. 29/07/2017



Apareció en REVISTA WEGO (Julio de 2015)

La expectación era grande y engañosamente paradójica, porque después de casi, casi, casi seis décadas de carrera musical, se supone que no debería quedar nadie en España que no haya ido a un concierto del Dúo dinámico, y que las aguas se hubieran calmado, pero con sólo mirar alrededor uno podría constatar que Manuel (de la Calva) y Ramón (Arcusa) han visto y/o han sabido hacer crecer esta marea; padres llevando a sus hijos, hijos llevando a sus padres, grupos de adolescentes ilusionadas, gafapastas con el rostro circunspecto, que apenas si se podían contener morderse las uñas. Este era el panorama que duró una hora más de lo que debía. Estamos hablando de uno de los platos fuertes del Festival Islago, celebrado en Isla Cristina los días 27, 28 y 29 de julio. El Dúo Dinámico, después de su sorpresiva y sorprendente actuación el Sonorama 2016 han vuelto a los escenarios si es que alguna vez se fueron. Y no son ninguna anécdota, ni curiosidad de festival. Vinieron a por todas, y lo consiguieron.

Ramón y Manolo no se dejaron entrevistar al uso. Inquietos, más bien revoltosos, desenfadados, respetuosos y muy cercanos, se interrumpían entre ellos complementándose. Más bien se trató de un intercambio de ideas. A estas alturas, y con el mar cerca, no había rigideces de ningún tipo.

Comenzamos preguntándoles acerca de sus orígenes, que son los del rock en España.

Revista Wego: ¿Cómo se lleva eso de ser los pioneros del rock en España?

Ramón: Éramos fans de la música en general; Chuck Berry, Elvis Presley por supuesto… Fats Domino, Frank Sinatra, nos gustaban los Cinco Latinos. Todo lo moderno que había en España.

Manolo: Y el Modern Jazz Quartet, y The Four Freshmen, cuatro voces que eran la ostia, eran increíbles. Nosotros teníamos un club en Barcelona que inauguramos con compañeros y amigos. Había gente en el club que trabajaba en compañías aéreas y nos traían los discos, y allí en el club los escuchábamos. Teníamos la información antes de que llegara aquí.

Ramón: Era un bar que tenía un sótano un poco ilegal, por decirlo de alguna manera. Había un piano, se bailaba allí. De vez en cuando se hacían Jam Sessions. Gente como Tete Montoliu estuvo allí una vez.

Manolo: Vino a la ciudad una vez Lionel Hampton y le dijimos “Oye tenemos un club de jazz que es la ostia. ¿Quieres tomarte una copilla allí?”. Había un contrabajo de esos grandes y un xilofón. Se volvió loco allí tocando.

Ramón: Nuestra ventaja fue ser los pioneros. Empezamos antes que nadie por casualidad. Fuimos los más vivos. Nos dimos cuenta de aquello y nos gustaba. Además nos sentíamos lo que sentía el mundo como jóvenes. Barcelona estaba más avanzada en este aspecto musical

El Dúo Dinámico ven su profesión de manera diacrónica. Al ser preguntados por el panorama de sus comienzos, lo conectan rápidamente con el presente, pecando de modestia al ponerse a la altura de artistas cuyas canciones pasarán a ser una anécdota en la historia de la música, en contraste con la de ellos:

Manolo: Como en todas épocas y en todas partes hay cosas buenas y malas

Ramón: Cada generación eligió su música. Lo que funciona es, ya has visto, el “Despacito” [la canción del verano, del tal Luis Fonsi]. A pesar de las críticas está hecha fantásticamente. Nosotros somos fans también de lo que está bien hecho y lo comercial, de la canción bien hecha. La de Enrique Iglesias, su anterior, para mí es una copia de “Despacito”.

Manolo: Hay una que me encanta de Enrique “Súbeme la Radio” (risas). Es increíble, es que es rompedora. Es como decir “súbeme la radio que quiero escuchar la canción”. Qué idea más buena.

La carrera del Dúo Dinámico tiene idas y venidas. La última de estas, por medio de la llamada del festival Sonorama del año pasado, en Aranda del Duero. Esto permitió a muchos indies ser más indies que nadie por ser menos indies. De paso fue poner bajo los focos bien brillantes a dos visionarios de la música en España. Nos cuentan lo siguiente de su primera retirada de los escenarios. Mucho de ello tenía que ver con los cantautores:

Ramón: Yo creo que los cantautores en España -voy a decir una burrada, ¿vale? Como tenemos una edad en la que ya podemos decir lo que pensamos- frenaron la creatividad musical, la de los sesenta y setenta, es decir, aparte de Sabina que es un genio y hace música y letra que te mueres, creó una escuela para la música negativa, porque la música para ellos no tenía importancia; las letras eran mucho mejores que la música. Entonces ¿qué pasó? La gente se olvidó de la música. Podemos hablar de cosas políticas, que era un momento importante para la transición y que los partidos políticos, especialmente el PSOE, se apoyaron en esos cantautores y hacían los conciertos para reunirse entre ellos. Eran mítines políticos solapados.

Manolo: La prueba es que ha pasado el tiempo, la política se ha remodelado y ellos han desaparecido.

Ramón: En el año setenta y cinco había dos mil cantautores políticos sociales. Han quedado Serrat y Víctor Manuel.

Manolo: ¿Por qué han quedado? Porque hacen las canciones de puta madre.

Ramón: Muchos músicos al día de hoy han copiado lo malo que tenía la canción protesta porque había menos música, porque estaba dedicado a la letra. Nos retiramos del 72 al 78, y sin venir a cuento de nada - estábamos grabando con Julio Iglesias - nos llamó Pedro Cervera [amabilísimo mánager del Dúo Dinámico desde siempre] y nos dice: “Oye, os quieren para un concierto”. Ya ni nos acordábamos de las canciones, no teníamos músicos ni equipo. Teníamos muy claro que no queríamos volver.

Revista Wego: ¿Cómo se lleva tener un equilibrio entre prestigio y fama?

Ramón: Es como el Guadiana. De repente haces cosas y funciona. Manolo con Carlos Toro hizo “Resistiré”. Eso nos dio nueva vida. Tenemos canciones muertas que son fantásticas. ¿Cómo es que no funcionaron? Porque no era el momento, porque no teníamos exposición al público. Eran momentos más cutres.

Manolo: El otro día hablando con Ramón, coincidimos en una frase: “Cantamos para vivir, no vivimos para cantar”. Cuando no estamos en el escenario somos personas normales pisamos el suelo hay gente que se queda arriba siempre están volando.

En este momento, justo en este momento se acerca una pareja a pedirles hacerse una foto con ellos. Así se desarrolla la charla/entrevista, de manera cómoda y sin prisas. Manolo y Ramón están en un momento en el que no hay prisas, no hay dudas, no hay presiones.

Ramón: Hemos notado un pequeño cambio. Ahora de repente los festivales en toda España se están fijando en nosotros.

Con cinco décadas a la vuelta de la esquina, con idas y venidas de los escenarios, y no sólo por ser los primeros en hacer rock en España, les preguntamos si hay una fórmula para no caer en el olvido, algo en común que una todas las canciones del Dúo Dinámico:

Ramón: Somos muy rockeros. No llevamos chupas de cuero, no ejercemos de rockeros pero tenemos claro que lo que venga bienvenido sea. Tampoco provocamos. Hacemos nuestro trabajo lo mejor posible pero tampoco nos preocupa. El día que esto se acabe, pues nos retiramos.

Ramón: Es como los expertos en bolsa, si supieran lo que dicen que saben sería multimillonarios todos. Tenemos bastante claro que no puedes predecir el futuro. Hemos tratado de hacer siempre nuestro trabajo lo mejor que sabíamos, de la mejor manera que sabíamos. Eso sí, en temporadas nos iba tan bien que nos relajábamos. ¿Para qué vas a estudiar más solos de guitarra o hacer mejores canciones si con lo que haces…? También tenemos veinte años de producciones, canciones y arreglos con Julio Iglesias: “Soy un Truhán, Soy un Señor”, “Pobre Diablo”, “Quijote”...  “Soy un Truhán” sería el “Despacito” de hoy.


En cuanto a un nuevo álbum del Dúo Dinámico, Ramón lo tiene claro, queda prácticamente descartado:

Ramón: ¿Sabes lo que pasa? Hay cosas que nos gusta hacer por arte y otras por dinero, y es así de claro. Tú haces un trabajo y te cuesta seis meses hacerlo bien, y luego si tiene éxito te la van a robar en Internet, se lo van a pasar gratis. Y luego, y si no tienes éxito, ¿para qué lo has hecho? También hay otro tema, cuándo tienes veinte años haces canciones, lo natural, al amor, al tiempo... No podemos cantar “Despacito”. Casi te diría que el chico que lo canta está justito (risas). Hay un tiempo para cada cosa. Podemos hacer un álbum pero para que no tenga repercusión…

Manolo: Hace dos o tres años hicimos un álbum de colaboraciones, con Miguel Ríos, Serrat. Fue doble platino. Cuando sacamos los 20 Éxitos de Oro en el año 81, vendimos 650.000 copias de entrada. Ahora no se venden discos.

Con cierta desazón, había que despedirse de estos dos pioneros. Cuando esta charla/entrevista en un hotel cercano a la playa parecía haber acabado, Ramón se dirige a nosotros para añadir que:

Tampoco podemos presumir de ir de rockeros. Parece que el rockero (ironiza) tiene que ir disfrazado de rockero toda la vida, ser un poco drogata, viviendo en el límite de la vida.  Y nosotros no estamos en el límite de la vida. Hombre no somos santos pero no hemos abusado de la vida. El rock siempre es rock, pero no tiene por qué no ser amable.

Horas después en el Festival Islago aparecieron los músicos del Dúo Dinámico con una especie de popurrí (un medley) instrumental. Luego llegan Manolo y Ramón con un potente “Resistiré”, que supuso en su carrera un doble revival, luego “El Final del Verano”. Había que hacer una llamada al intelecto en este momento, para de verdad entender qué tipo de creadores e intérpretes nos estaban amenizando la noche. El Dúo Dinámico conjugan una perfecta mezcla de popularidad, prestigio y éxito, y prueba de ello es el repertorio de temas tan conocidos en tantos y tantos países de habla hispana. Ya nos habían comentado la siguiente decisión que tomaron en su momento:

Manolo: Un detalle- Hablamos los dos inglés; él porque viene de Estados Unidos yo porque lo hablo de pequeñito. Nunca grabamos en inglés.

Ramón: Bueno sí grabamos una canción, una versión de “Amor de Verano”, y “Oh, Carol” que no ha salido publicada.

Manolo: Lo tuvimos bien claro; estamos en España cantamos en español, para el mercado de Sudamérica, en español también.

“El Final del Verano” supo a que en realidad acababa de empezar. El ritmo no decayó en ninguna de las breves obras maestras, canciones de inocencia, que diría William Blake. La frescura aquellas canciones sigue intacta en sus voces, esclavas en un par de ocasiones de los fallos de los monitores. Aún así, está más que claro que las harmonías del Dúo están totalmente presentes, sin haber perdido un ápice. Allí quedaron, por ejemplo, “Quince Años” y “Esos Ojitos Negros” y la imagen clásica de ambos, Manolo a la voz, Ramón a la voz y la guitarra. Uno de los temas que más brillaron por su interpretación fue “Como Ayer”, y dos especialmente en la voz del público, no sólo porque sí, sino también por ser relativamente inesperados; “Soy un Truhán, Soy un Señor” y (probablemente el momento álgido del recital) el “La, la, la” del que hizo polémica el régimen de Franco en voz e idioma de Serrat, y que Massiel llevó a la cima de Eurovisión cuando Eurovisión era Eurovisión.

Bien es verdad que los dos grandes teclistas del grupo merecían un equipo menos moderno, más orgánico, pero este es el tipo de detalle que sólo, menos mal, el crítico debe fijarse, y que para nada ensombreció una actuación ilusionante, cálida, humana, llena de ocurrencias, con falsos comienzos en falso, con dedicatorias a la mujer, “que sin ellas no seríamos nada”, con sonrisas sobre el escenario y en el público durante todo momento. “Perdóname” y “Quisiera Ser” cerraron una noche inolvidable de una veintena de temas que llevan décadas sonando no sólo en los oídos de la gente.

Tal talla artística se merecía un festival mejor llevado. Islago tuvo el sabor de ser un hermano mayor, pero sólo en tamaño, al Anfirock, también de Isla Cristina. La localidad está de suerte, sobre todo con este último. También estuvo de suerte el público, radiante, y los artistas, viéndose correspondidos. Tras el Dúo Dinámico, rock amable y agradecido, de manos y voz de Rosendo.



Un buen extracto de la velada:



domingo, 1 de junio de 2014

Pet Shop Boys en Sonar 2013


El Sonar Noche del día 15 era de Pet Shop Boys. Claro que George Fotzgerald, Hot Natured y, por supuesto que los 2Many Djs tuvieron su momento, pero nuestra misión se concentraba allí en SonarClub, para ver a Neil Tennant y Chris Lowe, y testar así el devenir de la música electrónica. Creíamos que seguían presentando Elysium. Ni un año hace del lanzamiento de éste, y ya están a punto de sacar Electric. Por sorpresa nos lo anunciaba una cortina que tapaba el escenario donde se proyectaba la noticia… Y es que no sabíamos ni siquiera que estaban ya de gira desde mayo, comenzando en Santiago De Chile. Con un título así, el resultado puede ser más electrónico que pop o disco/pop, como nos tienen acostumbrado, amén de otros ritmos, que prueban la versatilidad de Neil y Chris. Un pensamiento así podría estar más basado en tener en la mente aún el concierto de la noche anterior, en el mismo lugar, donde Kraftwerk dejaron pocos clásicos atrás.

El comienzo del concierto sería la proyección con el primer single,“Axis”, que nos parece confirmar lo anteriormente expuesto; “Axis” rezuma agresividad electrónica por los cuatro costados tirando al house, y con poco espacio para Neil Tennant. Un comienzo bien emocionante, atestiguado por los que llenaban las primeras filas, entre ellos dos personas con conos por sombrero, uno con una gorra en la que pone “BOY”, y otro con un bombín, símbolos ya de dos décadas y dos sonidos de este dúo formado en Chelsea, allá por 1981. “West EndGirls”, su primer sencillo, de 1986, les llevó a la fama internacional, y desde entonces les tenemos ahí, con una infinidad de canciones, ya clásicos, que son distintas y distintivas, que harían bailar a todos los que estábamos allí. “One More Chance”, que abría Actually (1987) en un medley con “Face Like That” de Elysium marcaba el principio de la actuación, con Neil y Chris ataviados en negros abrigos que parecían estar hechos de cañitas, y dos bailarines que no pararían de cambiar de atuendos (también el dúo) dejándonos boquiabiertos más de una vez. La intro de otro single, “Let’s Make Lots Of Money” daba que pensar; llevaba un sampler de “Money” de Pink Floyd, grupo al que siempre han nombrado en alguna entrevista de manera algo… especial. Sorpresón con la siguiente canción, “Memory Of TheFuture”, de lo mejor que ha hecho el dúo en su carrera, y también de Elysium. Una pena que fuera el tercer single, hubiera sido un gran presentador del álbum, que aunque con puntos flojos, esconde grandes canciones. Quizá una producción menos electrónica, o más básica, no hubiera inundado el trabajo entero. Este puede ser el punto débil de los últimos discos de los ingleses. ¿Y a quién le importaba eso en ese momento, si pronto seguirían con clasicazos como “I Wouldn’tNormally Do ThisKind of Thing” (¡con los cuatro artistas en escena ataviados de minotauros!) la inolvidable “Suburbia” y, (¡oh, sorpresa!), aquel temón que escribieron originalmente para el grupo de PatsyKensit, EightWonder, que llevaba por título “I’mNotScared”? El recital seguía adelante con la cara y cruz que son Pet Shop Boys desde sus comienzos; Neil cantando (…no siempre…) de manera expresiva y animando al público, y Chris, casi escondido en mil gorros y sombreros, con gafas de sol, y dejando los movimientos al mínimo, delante de su sintetizador. Estábamos ante un espectáculo audiovisualpero, menos mal, sin los excesos de otras giras sin dejar atrás la extravagancia visual de siempre. Por ejemplo, “LoveEtc” (de Yes, 2009) la interpretaron en sendas camas donde se proyectaban cuerpos moviéndose a gran velocidad. Otra sorpresa fue “Thursday”, con la imagen gigante proyectada del rapero Example, como colaboración virtual. No faltaron “Rent”, y dos de los temas mejor recibidos, “It’s a Sin” y “Domino Dancing”. ¿Sería el punto álgido de la noche cuando con expresión confiada, Neil presentó “Go West”? “Esto seguro que os va a gustar”, dijo, y así fue. Concesiones así al público sólo podían ser señal del fin de la actuación. Luego llegó “Always On My Mind”, la versión de Elvis Presley (bueno, de Brenda Lee) que les llevó al éxito de nuevo en 1998 con aquel magnífico Introspective. Y para casi el final, el himno urbano que ya lo era en los ochenta, “West End Girls”. “Vocal”,un tema bien movido de Electric, segundo single,fue la coda a un espectáculo sin nostalgia de los ochenta, sino celebración, y también mirando al futuro, y sobre todo lleno de energía. Esperamos que Electric sea un gran álbum, y si no, que nos quiten lo baila’o.

Al salir del recinto del concierto, otro espectáculo, esta vez patético, que no tendría que ver con la música, con jóvenes bajo los efectos de algo, e imbéciles grabándolo con sus móviles. A nosotros no nos hizo falta nada para alucinar con buena música. El éxito de Sónar fue otro para nosotros. A pesar de los precios, esos momentos para nosotros quedan.


martes, 12 de febrero de 2013

The Manic Street Preachers Razzmatazz Barcelona 02/05/2012


¿Britpop? ¿Britrock?
The Manic Street Preachers
Razzmatazz
Barcelona
02/05/2012
Apareció en DECIREVES

Foto en directo: Álvaro Monge para El Periódico.com
Frente a la Sala Razzmatazz de Barcelona, a la espera de entrar a ver el concierto de Manic Street Preachers, nos seguimos preguntando qué era o qué es aquello del Britpop…
¿Era una continuación de la música de los principales grupos británicos de los años sesenta o un movimiento revivalista? ¿Una reacción al grunge? ¿Tantos grupos y tan diferentes bajo una misma etiqueta? ¿Empezó en los noventa? ¿Pulp  comenzaron en 1978? ¿Tan influyentes fueron los Smiths? ¿The Manic Street Preachers no son de Gales? ¿Reino Unido? ¿Inglaterra? ¿Gran Bretaña? ¿Cool Britannia? ¿Cool Wales?
Todo esto y más en nuestra mente, mientras con el alma en vilo, abren la puerta del lugar del concierto (cuyo nombre viene de una canción de Pulp)  donde el aburrimiento no tiene cabida; cinco salas radicalmente distintas, y la más grande, hoy miércoles para ver a James, Nicky, Sean y James presentando un recopilatorio cuyo título es insolente en apariencia; National Treasures; Sólo una banda como los Manics puede darse el lujo de titular así un producto sin ser prepotentes. Te pueden gustar o no ciertos álbumes de estos galeses. De hecho, muchos, hasta los más exitosos, han levantados las iras de sus fans de siempre, pero es un hecho que los temas que aparecen en este recopilatorio son tesoros.


La banda se formó en Cardiff, y en  una ciudad rica en músicos de éxito y de prestigio (o de ambos). En sus orígenes como grupo principalmente rock, en su sonido podrían escucharse sin sumisión, gente como The Clash o The Sex Pistols, a diferencia de los demás grupos del llamado Britpop. ¿Y entonces qué hace este artículo aquí? Con canciones como “Slash ‘n’ Burn” o “Revol” y letras sobre suicidio, anorexia, abusos, política, consumismo y denuncia social, difícilmente podrían haber entrado los galeses bajo la etiqueta de la que trata este número de Decireves. Sin embargo, los hechos que siguieron a los primeros años de fundación del grupo cambiaron su sonido de manera casi radical. Con una estética post-glam salvaje y con melodías poderosas y rápidas, enérgicas y amén de canciones aparentemente inofensivas como el pop-rock de la durísima “Little Baby Nothing”, en sólo dos años y tres álbumes brillantes, los Manics perdieron a su guitarrista y letrista Richey James, desaparecido de la noche a la mañana, sin que se sepa exactamente qué fue de él. Era el final del grupo y no, al mismo tiempo.


Bien es cierto que su sonido se hizo más suave, pero no siempre, más comercial, pero nunca aburrido, más mass media, pero igual de rebeldes y críticos. La obra maestra que siguió a la desaparición de Edwards, Everything Must Go, dejó a todos boquiabiertos, para bien y para mal. Los Manics se consagraron con esta obra. Tal así fue, que lograron con This is my Truth, Tell me Yours llegar al número uno con el título más largo que jamás llegó a ese puesto: “If You Tolerate This, then Your Children Will be Next”. Título dolorosamente palpable, que va más allá de su referencia a la Guerra Civil Española, y que debería estar en boca de todos hoy día; tal es la idiosincrasia de los Manics. Con este álbum, y sin estar entre los primeros grupos que se nombraban a la hora de hacer una lista delos grupos más Britpop, los Manics firmaban el fin de la primera oleada de este movimiento con la inclusión de elementos electrónicos y letras introspectivas, y atmósfera a veces pesimista, al menos en apariencia. Los siguientes álbumes han sido éxito de crítica y ventas, quizá con un bache con Lifeblood, que sin embargo incluye grandísimos himnos como “Let Robeson Sing”, que, por supuesto, está en National Treasures.


 Pero el rock no sabe de cifras, ni de las opiniones de otros vendidas como verdades absolutas, así que si no nos basta con escuchar el álbum en casa o en tu local favorito, buena idea es ir a comprobar cómo suena tu banda favorita, aunque haya que atravesar el país entero, como es el caso. El escenario de Razzmatazz tiene como fondo una cortina, en la que aparece proyectada la chica del recopilatorio que promocionan en esta gira, fotos de la última sesión de Marilyn Monroe, dos banderas de Gales, dos figuras humanas hechas con minúsculos espejos. La banda invade el escenario y tras una mínima presentación y casi a traición, “Motorcycle Emptiness” a la que le sigue “Your Love Alone is not Enough”. El tipo duro que estaba a nuestra izquierda ha pasado de tener cara de pocos amigos a gritar como una damisela y ahora mismo luce una sonrisa angelical. El público les brinda una gran bienvenida, no hay duda. A cada tema que interpretan, van ganando más presencia en el escenario, y sin duda (y no debería ser una sorpresa) son los temas más rápidos y más enérgicos los que el grupo maneja con más soltura si cabe y conectan más con el público, especialmente “Revol” o “Motown Junk”, y por supuesto “You Love Us”.  No sólo más soltura, sino que además, la banda salta y se mueve por el escenario corriendo como si nada, en una especie de coreografía no escrita; la furia y la rebeldía, no se apaga fácilmente. Los temas más tranquilos nos confirman el sello personalísimo y el poderío vocal de James. El público sigue una a una las letras con pasión, señal de que llevan en sí un mensaje universal y trascendente. La banda se despide con “If YouTolerate This…”, dando gracias a la ciudad por la inspiración en la letra del tema, y con Richey en el recuerdo.

Al salir nos encontramos con la banda, y fueron muy amables, rebosantes de humanidad, como era de esperar; tras sus letras de desesperación, injusticia y melancolía, no lo olvidemos, está el mensaje utópico de cómo debería ser el mundo, mostrando qué hemos hecho de él.

De camino al sucio motel, caminamos por las Ramblas, esta vez a propósito.