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lunes, 22 de abril de 2013

The Beach Boys - Una Carrera Sobre Las Olas Del Tiempo


Apareció en Achtung!

Cuando se habla de The Beach Boys, existe y existirá el prejuicio de su nombre, tan descriptivo. Al igual que un sándwich, los Beach Boys son un grupo de surf, lo dejaron de ser, y volvieron a serlo. El brillantísimo trabajo que realizaron en medio haría sorprenderse hasta al más suspicaz. No sólo su nombre lleva equívocos. Esta reunión en 2012 no significa la vuelta de sus miembros al estudio y a los escenarios, porque ninguno, por separado, ha dejado de tocar en directo y grabar desde 1961. Es su regreso juntos y en armonía, nunca mejor dicho.
Tres hermanos, Brian, Dennis y Carl Wilson, el primo Mike Love, y dos amigos, Alan Jardine y David Marks formaron la banda original oficiosamente cuando mientras los padres de los Wilson estaban de vacaciones los chicos no tuvieron mejor idea que alquilar instrumentos para ensayar lo que fue su primera demo, “Surfin’”. Viviendo a unos ocho kilómetros de la costa, sabían de la nueva moda de este nuevo deporte y lee dedicaron su primer y humilde éxito, reeditado hasta casi la saciedad, y ya un clásico de la música. Los chicos siguieron avanzando cosechando éxitos y recorriendo los EEUU con himnos centrados en la manera de vivir de un deporte, que ninguno, salvo Dennis Wilson, practicaba. Ironías del rock and roll. La fórmula era casi impensable y única: Unir la música surf, por aquel entonces preeminentemente instrumental, y darle la magia de las armonías vocales de The Four Freshmen, amén del ritmo del genio del rock and roll, Chuck Berry. Tal combinación no sería nada sin la mente y el corazón de Brian Wilson, que dotó a aquella invención de melodías eternas. Tres fueron los álbumes que en sólo dos años cubrieron esta temática, y no en todos y cada uno de los temas. Clásicos como “Surfin’ Safari“, Surfin’ USA“, “Surfer Girl“, “Hawaii”, y la intimista “In My Room” pertenecen a esta época. Fin de la etapa surf propiamente dicha. Es 1963.


En sus siguientes dos álbumes se centraron, de la misma forma que con los anteriores, en las aventuras y desventuras de los jóvenes, esta vez con coches de carreras. Más clásicos y éxitos: “Little Deuce Coupe“, “Don’t Worry Baby” “409” y un largo etcétera. Estos trabajos no sólo demostraron la calidad de Brian Wilson como compositor (ayudado de manera incierta por Mike Love). También son el diario de crecimiento de un genio, un creador de melodías para siempre, algo que se iría probando álbum tras álbum. All Summer Long (1964) parecía el adiós a estas dos etapas, esta vez juntas y revueltas. Además de la maestría arreglando las voces y componiendo, este trabajo apunta más allá en la producción musical, del que Brian sería adalid hasta hoy en día. Today y sobre todo Summer Days and Summer Nights (ambos de 1965) y los clásicos que albergan para la posteridad serían los trabajos que en este aspecto destacarían sobre los demás, y es que, la escalada en la ambición sonora estaba comenzando; la ‘Invasión Británica’ de los EEUU por grupos ingleses había empezado. Lejos de ser un peligro para Brian, esto se tornó en un desafío. El descanso en la producción que supuso The Beach Boys Party (también de 1965), primer álbum de los que se llamarían con el tiempo ‘unplugged’, no era nada más que para coger fuerzas para componer y arreglar Pet Sounds (1966), álbum que marcó un antes y un después en la historia de la música pop. Sin embargo el mundo de la banda no era harmónico. Brian tenía que luchar contra la facción del grupo que quería volver a hacer haciendo melodías acerca del verano, coches y surf. Por si fuera poco, y añadido a esto, Brian no cesaba de crear. El peso de llevar toda la fuerza creativa de los Beach Boys (llevaba diez discos en seis años, habiendo salido de gira con la mayoría de ellos), proyectos paralelos y, su fragilidad mental añadida al uso de sustancias psicotrópicas que tanto han dañado al mundo de la música empezarían a pasar factura, pero no aún.


La escalada sonora entre los Beatles y los Beach Boys no parecía tener fin. A cada trabajo de uno, el otro le superaba. Aquí fue cuando Brian puso una distancia enormísima con un tema que hasta supera la etiqueta de canción, Good Vibrations. ¿Cuál sería el próximo paso? Brian empezó a crear una obra de extremada complejidad y belleza. Un año de elaboración que quedó en nada. SMiLE se quedó al 97% de su elaboración, y era el álbum que originalmente contendría “Good Vibrations”. Iba a ser crucial, dejaría al mundo boquiabierto por su producción, por sus melodías, por su originalidad. Un mes después de que SMiLE fuera cancelado por problemas internos en la banda y asuntos legales, los Beatles sacaron su Sgt. Pepper (junio de 1967), cumpliendo las expectativas que SMiLE buscaba. Los Beach Boys habían perdido la carrera. Aquí es donde comienzan los años ignorados de la historia de los Beach Boys, tal y como los conoce la mayoría de la gente. Lo que viene a continuación es una serie de brillantísimos álbumes aún por descubrir. La causa era fácil. Los tiempos habían cambiado, y sólo el nombre de la banda echaba atrás a un público con su mirada en nuevas músicas como la de Jimi Hendrix, Pink Floyd o The Doors. La solución a corto plazo fue concentrarse en el mercado europeo. La banda seguiría pese a sus esfuerzos pasada de moda a pesar de haber cambiado sus canciones, pero no sus armonías vocales. Sus álbumes desde la debacle de SMiLE nos siguen presentando a una banda deslumbrante e imaginativa, a pesar de tener a un Brian Wilson cada vez más a la retirada. Smiley Smile (1967), el primero sin Brian como productor, es un trabajo casi a cappella inusual, surrealista y lleno de unas armonías vocales gloriosas. Wild Honey(1967) es bastante más reaccionario, pero lleno de grandes temas. Friends (1968) y 20/20 (1969), cierran admirablemente una década de música con la que muchos músicos soñarían.


Los años setenta comienzan con una obra maestra que pocos alcanzaron a oír, y que no ha llegado a ese estatus hasta que no han pasado los años. Esta fue la época en la que Dennis Wilson afirmó: “Por culpa de la intención de unos pocos dinosaurios mentales en explotar nuestro éxito inicial, el enorme talento de Brian no se ha llegado a apreciar totalmente en América, y el potencial del grupo no queda a la vista. Si los Beatles hubieran sufrido el mismo tipo de tergiversación no hubieran pasado de cantar “Please, Please Me” y “’I Wanna Hold Your Hand”, dando saltos en sus trajes de Beatle”. Ningún single que hayas escuchado en la radio, está en Sunflower (1970). El álbum significa en términos generales una vuelta al sonido preciosista de Pet Sounds, sin que suene como éste. “Add Some Music to Your Day”, Our Sweet Love y “Cool, Cool Water” siguen demostrando la valía de Brian Wilson como genio, y otras composiciones de los demás miembros ponen de manifiesto la fuerza compositiva creciente de los demás, que quedará demostrada en Surf’s Up (1971), Carl And The Passions – “So Tough” (1972) y Holland (1973), tres álbumes que van a ir paulatinamente acercándose al sonido del rock de los años setenta, pero con la magia de las voces de los Beach Boys. En ellos, como miembros oficiales, aparecieron dos sudafricanos familiarizados con las lindes del nuevo sonido del rock, Ricky Fataar y Blondie Chaplin. Estos álbumes contienen maravillas de Brian como Surf’s Up” (rescatado de SMiLE), “Til I Die”, “A Day In The Life Of A Tree”, “Marcella” o “Sail On, Sailor”, e incluyen un repertorio creciente de los demás miembros.


Al cumplir la banda quince años, Brian Wilson vuelve a los mandos de la producción con 15 Big Ones (1976), que incluía quince temas, algunos nuevos y otros, versiones de favoritos de la banda. En él, están las armonías vocales de siempre, que seguirían sin cansar, pero algo endurecidas ya del paso del tiempo. Esto, lejos de impedir su disfrute, otorgó cierta fuerza a las canciones, cuya producción no está a la altura de de Pet Sounds. No obstante es indiscutible que al igual que con Love You (1977), de similar sonido, es un trabajo difícil pasar por alto pese a las limitaciones que ambos encierran. Los siguientes dos trabajos, M.I.U. y L.A. (de 1978 y 1979) han sido siempre maltratados por la crítica obsesionada con la maquinaria sonora de Brian Wilson. Ambos, junto con algún bache, no parecen haber sido apreciados por aquellos que buscan en un disco de estos californianos volver al sonido de los sesenta. Quizá darían su visto bueno de no llevar el nombre de los Beach Boys en sus portadas.

Sus discos desde el año 1980 a 1996 son, con sus excepciones escondidas entre los negros surcos de sus vinilos, son evitables. Sin embargo su popularidad en esta época creció enormemente hasta el punto de ser llamados hasta el día de hoy la banda de música americana por excelencia. Volvían a estar presentes en el mundo de la música gracias a sus álbumes de grandes éxitos de veinte años atrás. También, ya en los noventa, aparecieron en lugares donde no es necesario que los músicos se metan, como alguna que otra serie de televisión y alguna colaboración con celebridades de quita y pon que mejor olvidar. Y es que esta es la época en la que sus álbumes ya entran fuera del alcance total de Brian, con un Mike Love al frente empeñado en volver a la temática que les llevó a la fama: Verano, surf, chicas, coches. La historia acaba con el grupo quedando poco a poco a ser relegado una parodia de sí mismos, con camisas veraniegas de dolorosísimos colores. Su éxito y popularidad volvieron a ser enormes, pero de muy poco lustre con el paso del tiempo.

¿Y qué hacía Brian mientras? Recuperarse de su salud mental escapándose de las fauces de un psicólogo más que controvertido e irse afianzando poco a poco con trabajos en solitario, siendo Brian Wilson (1988) su primera obra, que aunque adolece en momentos de la producción de la época, nos trae a un Brian lleno de grandísimas canciones. El mundo quedó perplejo cuando en el año 2004 Brian Wilson y su banda de directo, The Wondermints, con la que llevaba desde 1999 sacando su obra con y sin los Beach Boys a los escenarios, sacaron SMiLE de gira. Poco después lo hicieron en el estudio de grabación, ensamblando las canciones y acabando los flecos de éstas, que quedaron huérfanas desde hacía casi cuarenta años. El resultado fue asombroso. Poco hacía presagiar que crearía una obra inmensa como That Lucky Old Sun (2008), su mejor trabajo en solitario, con el mismo espíritu compositivo de SMiLE, aunque diferente en sus planteamientos sonoros y sin dejar atrás los arreglos vocales de su anterior banda. Mal momento para un disco así, lleno de optimismo, cuando la industria de la música parecía concentrarse en músicos con problemas de drogas y sus desventuras. Siguiendo la tónica, That Lucky Old Sun viajó en concierto por todo el mundo.
La muerte de los otros dos hermanos Wilson, Dennis y Carl en 1983 y 1998 respectivamente, y las constantes disputas en los tribunales para sacar jugosas tajadas, parecían dejar entrever que los rumores en 2011 acerca de la reunión de los Beach Boys quedarían en nada. Sin embargo, en este mismo año, el SMiLE original había ensamblado y publicado para deleite y asombro de varias generaciones. No podía haber un signo más positivo para nuevos planes.
 
Pues bien, los chicos de la playa (ahora ya sabemos que son mucho más que esto) han publicado recientemente un magnífico trabajo llamado That’s Why God Made The Radio (junio de 2012), que cumple con creces los sueños de todos sus  seguidores, de los que sólo los conocen por sus recopilatorios de grandes éxitos o de los que se saben de memoria sus trabajos en estudio. Brian a la producción y la casi totalidad de la composición. La magia continúa con ellos. Una exitosísima gira mundial va a tener a estos veteranos sobre los escenarios del mundo hasta al menos septiembre. Gente de todas las edades sigue coreando y bailando un océano de grandes y grandísimos éxitos, y otros que lo deberían haber sido.

Definitivamente, este verano es más verano que otros.



jueves, 21 de febrero de 2013

The Seahorses (Una retrospectiva)

Apareció en DECIREVES (Mayo 2012)




En el segundo y último disco de The Stone Roses, cuyo modesto título fue Second Coming (1994), pocos pudieron ver el excelente álbum que era y es. El tiempo dio la razón a este trabajo que contiene temas grandiosos como “Love Spreads”, “Begging You” o “Ten Storey Love Song”. Second Coming era prácticamente la obra de su guitarrista John Squire. La banda se separó bajo la etiqueta de diferencias musicales y varios escándalos ya asentados en el mundo de la música.
Era el momento para John Squire de mirar de frente hacia esa otra tendencia a la que ayudó a crear, el Britpop. Cuenta la leyenda, que nada más dejar The Stone Roses, John Squire se golpeó en la cabeza con una escultura de un caballito de mar. No tardó en formar The Seahorses. La unión de uno de los guitarristas más emblemáticos de los noventa y la voz de un cantante casi principiante, Chris Helme, era una mezcla arriesgada, pero digna de intentar. Era como unir un poderoso solo de guitarra de Led Zeppelin a una voz de folk y añadirles unas dosis de pop. Para rematar, Tony Visconti a la producción, veterano de trabajos cruciales en el mundo de la música con productor de T. Rex, David Bowie, Thin Lizzy, Wings…


La expectación era grande debido a que la esperanza de revivir la leyenda de los Stone Roses era algo inevitable en lo que pensar. Do It Yourself (1997), contrariamente a lo que se piensa, fue un éxito en ventas; llegó el ocho en las listas de EEUU, y al dos en Reino Unido, siendo el podio arrebatado por Gary Barlow (de Take That) con su debut Open Road. La crítica y los seguidores de Squire se enzarzaban en discusiones y desacuerdos infinitos, mientras los que apenas si conocían a los Stone Roses recibían un brillantísimo álbum de pop lleno de melodías pegadizas y letras divertidas y surreales. Clásico o no, Do it Yourself está repleto de grandes canciones. “I Want You to Know” engancha desde el principio, e impresiona con su apoteósico final que incluye a Tony Visconti tocando el Theremin. “Love is The Law” fue su primer single. El video musical nos traía de nuevo a un Squire sin rostro, escondido bajo su flequillo, y a Helme cantando sin mirar a la cámara directamente, mirando al cielo, como un cantautor inspirado. 

  
Ésta fue la primera imagen que vimos en televisión del nuevo invento de Squire, y si bien la frescura de la melodía de este tema sorprendió, el largo solo de guitarra que aparece en la versión del álbum dejaba bien claro la distancia entre el ex-Stone Roses y la mayoría de los grupos emergentes del momento. “Blinded by the Sun” con su videoclip de astronautas despistaba, y nos presentaba un tema tranquilo en la línea (pero no igual) que “Love Me and Leave Me”, que aunque adolece de cierto servilismo prescindible a la letra de “God” de John Lennon (‘cortesía’ de Liam Gallagher, como colaborador), su melodía debería de haber hecho de ella un clásico. The Seahorses consiguieron meter dos sencillos en el top 10, y hacer de teloneros de  U2, The Rolling Stones y, paradójicamente, Oasis, grupo al que Squire con The Stone Roses dieron su inspiración, si no más marcada, la más distintiva.


Así era como The Seahorses iban camino a formar parte del olimpo de Manchester, junto a tantos y tantos que la ciudad ha dado. La siguiente entrada en formato sencillo, “You Can Talk to Me”, mantuvo el buen sabor de boca que dejó Do It Yourself. Todo hacía esperar una segunda entrega que no decepcionaría. Se grabaron hasta diez demos, muchas de ellas bien avanzadas. No obstante, “You Can Talk to Me” se quedó sin álbum. Las diferencias entre cantante y guitarrista en términos compositivos (quizá la clave del éxito de su sonido), provocó la separación del grupo. Mismo caso que con The Stone Roses, al menos oficialmente. Las demos de estas sesiones, de tempo más lento, exceptuando quizá “Tombraid”, no se acercan demasiado a Do it Yourself, su sonido es más solemne, más firme, o de repente más sencillo y acústico, dependiendo quien ganara el pulso musical. Los temas que se llegaron a grabar de este segundo disco (que se iba a titular Minus Blue o Motorcade) forman un conjunto del que es difícil afirmar si hubiera superado a su anterior. Lo que sí queda claro es que no incluye el tipo de tema optimista, dinámico y divertido, como “Happiness is Eggshaped”, posible quintaesencia de canción clásica de lo que venimos llamando Britpop.

Squire vs. Helme
Como muchos otros grupos de esta época, se fueron antes de tiempo, dejando a Helme todavía en ciernes de hacerse un nombre en el mundo de la música y sin parar de hacer modestos conciertos, y a Squire a un mes escaso de empezar la gira de reunión de los Stone Roses… y en la mente de más de uno, la duda de qué hubiera sido el mundo con más entregas de The Seahorses. 


miércoles, 20 de febrero de 2013

Mansun: El Ataque De Los Ingleses Grises (Una retrospectiva)

Apareció en DECIREVES (Mayo 2012)




En la recopilación perfecta que se podría hacer de temas emblemáticos del Britpop, hay un grupo que injustamente se podría dejar atrás. Tras nueve años tocando, tres álbumes, y ningún fracaso digno de mención, la banda se separó. La pérdida, notable; lo complejo de la idiosincrasia de Mansun sólo podía traernos lo mejor y lo imprevisiblemente brillante.

La banda se formó en Chester a principios de los años noventa con Paul Draper como líder indiscutible (voz principal, y compositor de la inmensa mayoría de los temas) rodeado de una banda de una puntería sónica casi matemática, de la que es necesario mencionar a Dominic Chad. Su nombre, un homenaje a “A Man Called Sun”, de The Verve, y su primer sencillo, “Take It Easy, Chicken”, que con su extravagante intro, nos presentaba un pop-rock de riff de guitarra simple, directo, agresivo y limpio, y la voz de Draper electrizante. “Egg Shaped Fred” y su enigmática atmósfera hacía presagiar que con su primer álbum llegarían al número uno de ventas en Reino Unido, sin que ello se reflejara en ningún superventas de sus singles, como si fuera un grupo de rock progresivo. El sonido Mansun es difícil de describir. Echar un vistazo a sus influencias sólo puede complicar el asunto aún más: Duran Duran, ABC, Tears For Fears, Talk Talk, David Bowie y, según Draper, sobre todo Prince y John Lennon. Todo esto les hizo distanciarse del pop del momento dejando una evidencia escrita en forma de sonido: Mansun son diferentes. No obstante, este distanciamiento, traería sorpresa en forma de número uno.

Es curioso que The Attack of the Grey Lantern arrebatara el número uno a los consagrados Blur con su homónimo álbum de 1997, y sólo fuera superado por aquel monstruo de la maquinaria comercial llamado Spice Girls y su primer larga duración; esto reflejaba las carencias de Mansun, que ni tenían el favor del público ganado ni comulgaban con la maquinaria comercial. Los violines a lo James Bond que enmarcan el álbum alojan un trabajo conceptual truncado acerca del superhéroe Grey Lantern, y sus encuentros con un elenco de extraños personajes en un pueblo ficticio de Inglaterra. Once temas mágicos, oscuros, brillantes de un magnetismo fascinante, con una única canción de amor de Mansun que no lo es, un tema oculto, metafísica, travestismo, impuestos, paisajes y en definitiva un brillantísimo debut. Como muestra "She Makes My Nose Bleed" o "Wide Open Space". A The Attack le siguió la evolución de éste, en forma de álbum conceptual, pero sólo en el sentido formal.

Este nuevo trabajo, Six (199) es un laberinto con temas largos y con minitemas, difícil de apreciar a la primera, pero satisfactorio y brillante, no exento de canciones fáciles al oído, como “Legacy”, cuyo videoclip hizo a los más suspicaces prever lo imprevisible. Six alcanzó el número… seis en las listas de ventas, y los puso aún más lejos del mundo del Britpop. Su siguiente álbum, Little Kix supuso un bienvenido retroceso a The Attack. Grabado en el barco de David Gilmour, estudio de grabación de The Division Bell de Pink Floyd, nos devuelve a unos Mansun más asequibles, con grandes melodías épicas como “Soundtrack 4 2 Lovers”, que hubiera sido un perfecto principio del disco, o impagables riffs electrónicos como el de “I Can Only Disappoint You”. Este retroceso sería el culpable de las tibias palabras de la crítica hacia el disco, también ensombrecido por los dos anteriores trabajos de la banda. Sin embardo Little Kix llegó al número doce de las listas, seis puestos más abajo que Six. El álbum acaba de una manera preocupante. Su último tema se llama “Goodbye”, y termina de la manera más abrupta posible. Tras un amago repleto de rumores de grabaciones para un nuevo álbum aquí y allá, la historia de la banda llega a su fin. Para buscar un sonido más comercial Paul Draper fue desposeído de cualquier poder en la producción de Little Kix. Esto, añadido a diferencias personales dentro de la banda, hicieron que 2001 fuera el año del final de Mansun, sin ni un solo atisbo de su vuelta hasta el día de hoy.

Los seguidores de la banda vieron hechas realidad sus peticiones por internet a la discográfica con Kleptomania (2004), un fascinante vistazo en formato de triple CD con temas inéditos, rarezas, caras B y temas que iban a formar parte del que iba a ser su siguiente trabajo, simplemente llamado Mansun. El recopilatorio crea una atmósfera de álbum clásico de la banda, combinando lo épico y casi etéreo de las canciones y la versatilidad de la voz de Draper. No era de extrañar que su reverso, Legacy: Best Of (2006), recogiera brillantemente el lado más accesible de un grupo cuya historia, como la de tantos otros, se cortó demasiado pronto, dejando canciones en terrenos comunes a aquello tan dinámico y divertido, como fue el Britpop, y otros de una fuerza arrolladora que rozaba el rock progresivo, de alguna manera indeterminada y poderosa.

martes, 12 de febrero de 2013

The Manic Street Preachers Razzmatazz Barcelona 02/05/2012


¿Britpop? ¿Britrock?
The Manic Street Preachers
Razzmatazz
Barcelona
02/05/2012
Apareció en DECIREVES

Foto en directo: Álvaro Monge para El Periódico.com
Frente a la Sala Razzmatazz de Barcelona, a la espera de entrar a ver el concierto de Manic Street Preachers, nos seguimos preguntando qué era o qué es aquello del Britpop…
¿Era una continuación de la música de los principales grupos británicos de los años sesenta o un movimiento revivalista? ¿Una reacción al grunge? ¿Tantos grupos y tan diferentes bajo una misma etiqueta? ¿Empezó en los noventa? ¿Pulp  comenzaron en 1978? ¿Tan influyentes fueron los Smiths? ¿The Manic Street Preachers no son de Gales? ¿Reino Unido? ¿Inglaterra? ¿Gran Bretaña? ¿Cool Britannia? ¿Cool Wales?
Todo esto y más en nuestra mente, mientras con el alma en vilo, abren la puerta del lugar del concierto (cuyo nombre viene de una canción de Pulp)  donde el aburrimiento no tiene cabida; cinco salas radicalmente distintas, y la más grande, hoy miércoles para ver a James, Nicky, Sean y James presentando un recopilatorio cuyo título es insolente en apariencia; National Treasures; Sólo una banda como los Manics puede darse el lujo de titular así un producto sin ser prepotentes. Te pueden gustar o no ciertos álbumes de estos galeses. De hecho, muchos, hasta los más exitosos, han levantados las iras de sus fans de siempre, pero es un hecho que los temas que aparecen en este recopilatorio son tesoros.


La banda se formó en Cardiff, y en  una ciudad rica en músicos de éxito y de prestigio (o de ambos). En sus orígenes como grupo principalmente rock, en su sonido podrían escucharse sin sumisión, gente como The Clash o The Sex Pistols, a diferencia de los demás grupos del llamado Britpop. ¿Y entonces qué hace este artículo aquí? Con canciones como “Slash ‘n’ Burn” o “Revol” y letras sobre suicidio, anorexia, abusos, política, consumismo y denuncia social, difícilmente podrían haber entrado los galeses bajo la etiqueta de la que trata este número de Decireves. Sin embargo, los hechos que siguieron a los primeros años de fundación del grupo cambiaron su sonido de manera casi radical. Con una estética post-glam salvaje y con melodías poderosas y rápidas, enérgicas y amén de canciones aparentemente inofensivas como el pop-rock de la durísima “Little Baby Nothing”, en sólo dos años y tres álbumes brillantes, los Manics perdieron a su guitarrista y letrista Richey James, desaparecido de la noche a la mañana, sin que se sepa exactamente qué fue de él. Era el final del grupo y no, al mismo tiempo.


Bien es cierto que su sonido se hizo más suave, pero no siempre, más comercial, pero nunca aburrido, más mass media, pero igual de rebeldes y críticos. La obra maestra que siguió a la desaparición de Edwards, Everything Must Go, dejó a todos boquiabiertos, para bien y para mal. Los Manics se consagraron con esta obra. Tal así fue, que lograron con This is my Truth, Tell me Yours llegar al número uno con el título más largo que jamás llegó a ese puesto: “If You Tolerate This, then Your Children Will be Next”. Título dolorosamente palpable, que va más allá de su referencia a la Guerra Civil Española, y que debería estar en boca de todos hoy día; tal es la idiosincrasia de los Manics. Con este álbum, y sin estar entre los primeros grupos que se nombraban a la hora de hacer una lista delos grupos más Britpop, los Manics firmaban el fin de la primera oleada de este movimiento con la inclusión de elementos electrónicos y letras introspectivas, y atmósfera a veces pesimista, al menos en apariencia. Los siguientes álbumes han sido éxito de crítica y ventas, quizá con un bache con Lifeblood, que sin embargo incluye grandísimos himnos como “Let Robeson Sing”, que, por supuesto, está en National Treasures.


 Pero el rock no sabe de cifras, ni de las opiniones de otros vendidas como verdades absolutas, así que si no nos basta con escuchar el álbum en casa o en tu local favorito, buena idea es ir a comprobar cómo suena tu banda favorita, aunque haya que atravesar el país entero, como es el caso. El escenario de Razzmatazz tiene como fondo una cortina, en la que aparece proyectada la chica del recopilatorio que promocionan en esta gira, fotos de la última sesión de Marilyn Monroe, dos banderas de Gales, dos figuras humanas hechas con minúsculos espejos. La banda invade el escenario y tras una mínima presentación y casi a traición, “Motorcycle Emptiness” a la que le sigue “Your Love Alone is not Enough”. El tipo duro que estaba a nuestra izquierda ha pasado de tener cara de pocos amigos a gritar como una damisela y ahora mismo luce una sonrisa angelical. El público les brinda una gran bienvenida, no hay duda. A cada tema que interpretan, van ganando más presencia en el escenario, y sin duda (y no debería ser una sorpresa) son los temas más rápidos y más enérgicos los que el grupo maneja con más soltura si cabe y conectan más con el público, especialmente “Revol” o “Motown Junk”, y por supuesto “You Love Us”.  No sólo más soltura, sino que además, la banda salta y se mueve por el escenario corriendo como si nada, en una especie de coreografía no escrita; la furia y la rebeldía, no se apaga fácilmente. Los temas más tranquilos nos confirman el sello personalísimo y el poderío vocal de James. El público sigue una a una las letras con pasión, señal de que llevan en sí un mensaje universal y trascendente. La banda se despide con “If YouTolerate This…”, dando gracias a la ciudad por la inspiración en la letra del tema, y con Richey en el recuerdo.

Al salir nos encontramos con la banda, y fueron muy amables, rebosantes de humanidad, como era de esperar; tras sus letras de desesperación, injusticia y melancolía, no lo olvidemos, está el mensaje utópico de cómo debería ser el mundo, mostrando qué hemos hecho de él.

De camino al sucio motel, caminamos por las Ramblas, esta vez a propósito.