Mostrando entradas con la etiqueta entrevista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta entrevista. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de julio de 2019

El Dúo Dinámico en Islago '17 - “El rock siempre es rock, pero no tiene por qué no ser amable”. 29/07/2017



Apareció en REVISTA WEGO (Julio de 2015)

La expectación era grande y engañosamente paradójica, porque después de casi, casi, casi seis décadas de carrera musical, se supone que no debería quedar nadie en España que no haya ido a un concierto del Dúo dinámico, y que las aguas se hubieran calmado, pero con sólo mirar alrededor uno podría constatar que Manuel (de la Calva) y Ramón (Arcusa) han visto y/o han sabido hacer crecer esta marea; padres llevando a sus hijos, hijos llevando a sus padres, grupos de adolescentes ilusionadas, gafapastas con el rostro circunspecto, que apenas si se podían contener morderse las uñas. Este era el panorama que duró una hora más de lo que debía. Estamos hablando de uno de los platos fuertes del Festival Islago, celebrado en Isla Cristina los días 27, 28 y 29 de julio. El Dúo Dinámico, después de su sorpresiva y sorprendente actuación el Sonorama 2016 han vuelto a los escenarios si es que alguna vez se fueron. Y no son ninguna anécdota, ni curiosidad de festival. Vinieron a por todas, y lo consiguieron.

Ramón y Manolo no se dejaron entrevistar al uso. Inquietos, más bien revoltosos, desenfadados, respetuosos y muy cercanos, se interrumpían entre ellos complementándose. Más bien se trató de un intercambio de ideas. A estas alturas, y con el mar cerca, no había rigideces de ningún tipo.

Comenzamos preguntándoles acerca de sus orígenes, que son los del rock en España.

Revista Wego: ¿Cómo se lleva eso de ser los pioneros del rock en España?

Ramón: Éramos fans de la música en general; Chuck Berry, Elvis Presley por supuesto… Fats Domino, Frank Sinatra, nos gustaban los Cinco Latinos. Todo lo moderno que había en España.

Manolo: Y el Modern Jazz Quartet, y The Four Freshmen, cuatro voces que eran la ostia, eran increíbles. Nosotros teníamos un club en Barcelona que inauguramos con compañeros y amigos. Había gente en el club que trabajaba en compañías aéreas y nos traían los discos, y allí en el club los escuchábamos. Teníamos la información antes de que llegara aquí.

Ramón: Era un bar que tenía un sótano un poco ilegal, por decirlo de alguna manera. Había un piano, se bailaba allí. De vez en cuando se hacían Jam Sessions. Gente como Tete Montoliu estuvo allí una vez.

Manolo: Vino a la ciudad una vez Lionel Hampton y le dijimos “Oye tenemos un club de jazz que es la ostia. ¿Quieres tomarte una copilla allí?”. Había un contrabajo de esos grandes y un xilofón. Se volvió loco allí tocando.

Ramón: Nuestra ventaja fue ser los pioneros. Empezamos antes que nadie por casualidad. Fuimos los más vivos. Nos dimos cuenta de aquello y nos gustaba. Además nos sentíamos lo que sentía el mundo como jóvenes. Barcelona estaba más avanzada en este aspecto musical

El Dúo Dinámico ven su profesión de manera diacrónica. Al ser preguntados por el panorama de sus comienzos, lo conectan rápidamente con el presente, pecando de modestia al ponerse a la altura de artistas cuyas canciones pasarán a ser una anécdota en la historia de la música, en contraste con la de ellos:

Manolo: Como en todas épocas y en todas partes hay cosas buenas y malas

Ramón: Cada generación eligió su música. Lo que funciona es, ya has visto, el “Despacito” [la canción del verano, del tal Luis Fonsi]. A pesar de las críticas está hecha fantásticamente. Nosotros somos fans también de lo que está bien hecho y lo comercial, de la canción bien hecha. La de Enrique Iglesias, su anterior, para mí es una copia de “Despacito”.

Manolo: Hay una que me encanta de Enrique “Súbeme la Radio” (risas). Es increíble, es que es rompedora. Es como decir “súbeme la radio que quiero escuchar la canción”. Qué idea más buena.

La carrera del Dúo Dinámico tiene idas y venidas. La última de estas, por medio de la llamada del festival Sonorama del año pasado, en Aranda del Duero. Esto permitió a muchos indies ser más indies que nadie por ser menos indies. De paso fue poner bajo los focos bien brillantes a dos visionarios de la música en España. Nos cuentan lo siguiente de su primera retirada de los escenarios. Mucho de ello tenía que ver con los cantautores:

Ramón: Yo creo que los cantautores en España -voy a decir una burrada, ¿vale? Como tenemos una edad en la que ya podemos decir lo que pensamos- frenaron la creatividad musical, la de los sesenta y setenta, es decir, aparte de Sabina que es un genio y hace música y letra que te mueres, creó una escuela para la música negativa, porque la música para ellos no tenía importancia; las letras eran mucho mejores que la música. Entonces ¿qué pasó? La gente se olvidó de la música. Podemos hablar de cosas políticas, que era un momento importante para la transición y que los partidos políticos, especialmente el PSOE, se apoyaron en esos cantautores y hacían los conciertos para reunirse entre ellos. Eran mítines políticos solapados.

Manolo: La prueba es que ha pasado el tiempo, la política se ha remodelado y ellos han desaparecido.

Ramón: En el año setenta y cinco había dos mil cantautores políticos sociales. Han quedado Serrat y Víctor Manuel.

Manolo: ¿Por qué han quedado? Porque hacen las canciones de puta madre.

Ramón: Muchos músicos al día de hoy han copiado lo malo que tenía la canción protesta porque había menos música, porque estaba dedicado a la letra. Nos retiramos del 72 al 78, y sin venir a cuento de nada - estábamos grabando con Julio Iglesias - nos llamó Pedro Cervera [amabilísimo mánager del Dúo Dinámico desde siempre] y nos dice: “Oye, os quieren para un concierto”. Ya ni nos acordábamos de las canciones, no teníamos músicos ni equipo. Teníamos muy claro que no queríamos volver.

Revista Wego: ¿Cómo se lleva tener un equilibrio entre prestigio y fama?

Ramón: Es como el Guadiana. De repente haces cosas y funciona. Manolo con Carlos Toro hizo “Resistiré”. Eso nos dio nueva vida. Tenemos canciones muertas que son fantásticas. ¿Cómo es que no funcionaron? Porque no era el momento, porque no teníamos exposición al público. Eran momentos más cutres.

Manolo: El otro día hablando con Ramón, coincidimos en una frase: “Cantamos para vivir, no vivimos para cantar”. Cuando no estamos en el escenario somos personas normales pisamos el suelo hay gente que se queda arriba siempre están volando.

En este momento, justo en este momento se acerca una pareja a pedirles hacerse una foto con ellos. Así se desarrolla la charla/entrevista, de manera cómoda y sin prisas. Manolo y Ramón están en un momento en el que no hay prisas, no hay dudas, no hay presiones.

Ramón: Hemos notado un pequeño cambio. Ahora de repente los festivales en toda España se están fijando en nosotros.

Con cinco décadas a la vuelta de la esquina, con idas y venidas de los escenarios, y no sólo por ser los primeros en hacer rock en España, les preguntamos si hay una fórmula para no caer en el olvido, algo en común que una todas las canciones del Dúo Dinámico:

Ramón: Somos muy rockeros. No llevamos chupas de cuero, no ejercemos de rockeros pero tenemos claro que lo que venga bienvenido sea. Tampoco provocamos. Hacemos nuestro trabajo lo mejor posible pero tampoco nos preocupa. El día que esto se acabe, pues nos retiramos.

Ramón: Es como los expertos en bolsa, si supieran lo que dicen que saben sería multimillonarios todos. Tenemos bastante claro que no puedes predecir el futuro. Hemos tratado de hacer siempre nuestro trabajo lo mejor que sabíamos, de la mejor manera que sabíamos. Eso sí, en temporadas nos iba tan bien que nos relajábamos. ¿Para qué vas a estudiar más solos de guitarra o hacer mejores canciones si con lo que haces…? También tenemos veinte años de producciones, canciones y arreglos con Julio Iglesias: “Soy un Truhán, Soy un Señor”, “Pobre Diablo”, “Quijote”...  “Soy un Truhán” sería el “Despacito” de hoy.


En cuanto a un nuevo álbum del Dúo Dinámico, Ramón lo tiene claro, queda prácticamente descartado:

Ramón: ¿Sabes lo que pasa? Hay cosas que nos gusta hacer por arte y otras por dinero, y es así de claro. Tú haces un trabajo y te cuesta seis meses hacerlo bien, y luego si tiene éxito te la van a robar en Internet, se lo van a pasar gratis. Y luego, y si no tienes éxito, ¿para qué lo has hecho? También hay otro tema, cuándo tienes veinte años haces canciones, lo natural, al amor, al tiempo... No podemos cantar “Despacito”. Casi te diría que el chico que lo canta está justito (risas). Hay un tiempo para cada cosa. Podemos hacer un álbum pero para que no tenga repercusión…

Manolo: Hace dos o tres años hicimos un álbum de colaboraciones, con Miguel Ríos, Serrat. Fue doble platino. Cuando sacamos los 20 Éxitos de Oro en el año 81, vendimos 650.000 copias de entrada. Ahora no se venden discos.

Con cierta desazón, había que despedirse de estos dos pioneros. Cuando esta charla/entrevista en un hotel cercano a la playa parecía haber acabado, Ramón se dirige a nosotros para añadir que:

Tampoco podemos presumir de ir de rockeros. Parece que el rockero (ironiza) tiene que ir disfrazado de rockero toda la vida, ser un poco drogata, viviendo en el límite de la vida.  Y nosotros no estamos en el límite de la vida. Hombre no somos santos pero no hemos abusado de la vida. El rock siempre es rock, pero no tiene por qué no ser amable.

Horas después en el Festival Islago aparecieron los músicos del Dúo Dinámico con una especie de popurrí (un medley) instrumental. Luego llegan Manolo y Ramón con un potente “Resistiré”, que supuso en su carrera un doble revival, luego “El Final del Verano”. Había que hacer una llamada al intelecto en este momento, para de verdad entender qué tipo de creadores e intérpretes nos estaban amenizando la noche. El Dúo Dinámico conjugan una perfecta mezcla de popularidad, prestigio y éxito, y prueba de ello es el repertorio de temas tan conocidos en tantos y tantos países de habla hispana. Ya nos habían comentado la siguiente decisión que tomaron en su momento:

Manolo: Un detalle- Hablamos los dos inglés; él porque viene de Estados Unidos yo porque lo hablo de pequeñito. Nunca grabamos en inglés.

Ramón: Bueno sí grabamos una canción, una versión de “Amor de Verano”, y “Oh, Carol” que no ha salido publicada.

Manolo: Lo tuvimos bien claro; estamos en España cantamos en español, para el mercado de Sudamérica, en español también.

“El Final del Verano” supo a que en realidad acababa de empezar. El ritmo no decayó en ninguna de las breves obras maestras, canciones de inocencia, que diría William Blake. La frescura aquellas canciones sigue intacta en sus voces, esclavas en un par de ocasiones de los fallos de los monitores. Aún así, está más que claro que las harmonías del Dúo están totalmente presentes, sin haber perdido un ápice. Allí quedaron, por ejemplo, “Quince Años” y “Esos Ojitos Negros” y la imagen clásica de ambos, Manolo a la voz, Ramón a la voz y la guitarra. Uno de los temas que más brillaron por su interpretación fue “Como Ayer”, y dos especialmente en la voz del público, no sólo porque sí, sino también por ser relativamente inesperados; “Soy un Truhán, Soy un Señor” y (probablemente el momento álgido del recital) el “La, la, la” del que hizo polémica el régimen de Franco en voz e idioma de Serrat, y que Massiel llevó a la cima de Eurovisión cuando Eurovisión era Eurovisión.

Bien es verdad que los dos grandes teclistas del grupo merecían un equipo menos moderno, más orgánico, pero este es el tipo de detalle que sólo, menos mal, el crítico debe fijarse, y que para nada ensombreció una actuación ilusionante, cálida, humana, llena de ocurrencias, con falsos comienzos en falso, con dedicatorias a la mujer, “que sin ellas no seríamos nada”, con sonrisas sobre el escenario y en el público durante todo momento. “Perdóname” y “Quisiera Ser” cerraron una noche inolvidable de una veintena de temas que llevan décadas sonando no sólo en los oídos de la gente.

Tal talla artística se merecía un festival mejor llevado. Islago tuvo el sabor de ser un hermano mayor, pero sólo en tamaño, al Anfirock, también de Isla Cristina. La localidad está de suerte, sobre todo con este último. También estuvo de suerte el público, radiante, y los artistas, viéndose correspondidos. Tras el Dúo Dinámico, rock amable y agradecido, de manos y voz de Rosendo.



Un buen extracto de la velada:



jueves, 5 de marzo de 2015

Entrevista Antonio Jesús Reyes 8 Pistas - La Inestimable Labor del Crítico de Música

Con Andrés Herrera "Pájaro" y el ilustrador Juan Miguel Moreno Yagüe



Por Dr. Charles 25/06/2014
Apareció en 8Pistas

En nuestro país existen grandes plumas en la crítica musical. Hace poco leía en el libro de Ignacio Juliá “Artículos y entrevistas (1982-2004)” que en uno de sus debates televisivos había tenido que escuchar la típica frase por parte de uno de los contertulios “la crítica rock está en vías de extinción, las nuevas generaciones de escribas han rebajado el listón profesional escribiendo reseñas y crónicas a cambio de discos y conciertos, son manifiestamente incapaces de elaborar un artículo de fondo“. Según el propio Ignacio este fue uno de los motivos por el que se decidió a terminar ese compendio de su propia obra en forma de libro, para mi gusto muy recomendable, aunque a veces peca un poco de egocéntrico.

Como profesional dedicado a esto durante años y padeciendo los males de esta profesión desde que tengo uso de razón, no tengo más que negar dicha frase. Me parece que ninguno de nosotros quiere eso y que hay grandísimos profesionales trabajando en activo, más o menos conocidos, pero que por desgracia se ven en la tesitura de asimilar una serie de condicionantes si quieren seguir curtiéndose como periodistas. Porque en una cosa sí que estoy de acuerdo con Ignacio Juliá, el creé en la inducción más que en la deducción. Por eso hoy os presentamos, con una sugerente entrevista, a una de esas plumas que nos deleitan cada día con sus palabras y que desgraciadamente, como suele ocurrir en este país, es mayoritariamente desconocido incluso para sus propios lectores: Antonio Jesús Reyes, director de Sólo en las Nubes, redactor en Achtung!,Distopía yDecireves, y coescritor de El Tormento del Erizo, su primera obra literaria.

8Pistas: Lo primero que nos interesaría saber es como llega alguien a convertirse en periodista musical. ¿Qué proceso vital necesita una persona para llegar a la conclusión de querer dedicar su vida a investigar y compartir su visión de esta maravillosa locura que es la música?

AJ: Tenía que ser esto y no otra cosa. Como entretenimiento principal siempre he tenido la música. Eso me llevó a leer críticas. Un paso más allá fue darme cuenta de que muchas parecían un tratado de física cuántica más que un relato de qué ocurrió y cómo, es decir, que me sentía frustrado cuando yo presenciaba esos eventos y lo que leía era una mera descripción fría y sosa. Desde siempre había fantaseado con escribir crónicas musicales y reseñas de álbumes, por eso siempre las había hecho mentalmente, de modo que cuando comencé a escribir, me di cuenta de que ya tenía tablas… De todos modos, yo no di el primer paso. Primero fue Decireves de México, luego Achtung Magazine de Galicia, quienes habiendo visto mi trabajo del blog de Solo en Las Nubes, me ofrecieron un espacio. He tenido suerte con ellos, y pienso que estoy apretando las teclas correctas… por ahora, porque hay que seguir aprendiendo siempre. Lo que hoy a mí me vale, quizá mañana ya no me satisfaga.

¿Compensan las miles de horas frente al ordenador? ¿los cientos de horribles discos que habrás tenido que escuchar? ¿las decepciones casi continuas con los distintos estratos de la industria musical?
Sí que compensa cuando transmites algo, no mera información ni comentarios pretenciosos y ocurrencias que no tienen gracia. Cuando alguien me ha dicho “Es como si hubiera estado allí”, es que he hecho bien mi labor, y no es fácil, de hecho no deja de sorprenderme, porque me parece una tarea imposible. Evidentemente, tengo que modular mi entusiasmo cuando la actuación no es merecedora del público. Ocurre poco, pero lo hago notar de una manera u otra.
En cuanto a discos horribles, no recibo ninguno de ninguna discográfica. Sobre todo escribo acerca de artistas que ya conocía. Digamos que soy más de música regressive. Avanzo en el tiempo, pero a pasos pequeños, y esto sólo ocurre cuando veo una actuación de algún artista actual que de verdad me llega, como por ejemplo Marina Gallardo. Cuando me he visto en la obligación de ir a un festival de artistas actuales en el que apenas conocía a casi ninguno, me he tenido que poner bien las pilas antes, durante y después. Me he llevado muy gratas sorpresas, por supuesto.
Decepciones con ciertos estratos de la industria, sí. Hay una especie de pseudoseñorío en ciertas personas que no comprendo, porque en realidad, ellos son los que no comprenden que cuando un crítico va a un concierto, no nos engañemos, no significa que vaya a disfrutarlo como el que está al lado. Tienes que tomar notas, luego en casa rellenar lagunas mentales, grandes lagos, mares  y océanos para llegar a eso que en realidad quieres contar… Es un trabajo que requiere concentración y memoria, algo que en ciertas ambientes de celebración, es dificilísimo de cultivar.


Cuéntanos de qué se trata Solo en Las Nubes
El blog, que ya tiene cuatro años, surgió como manera de llenar el vacío que hay en español en internet acerca de Syd Barrett, miembro fundador y alma mater de los comienzos de Pink Floyd. Empecé colgando un par de curiosidades, pero muy pronto se volvió más y más serio, y empecé a publicar noticias y otros artículos de interés. Pese a su éxito, pasa el tiempo y sigue siendo el único en su género, lo cual más que reconfortar, preocupa. Además, hay una dejadez bastante grande por las discográficas y editoriales de promocionar sus productos en nuestro idioma, y se haría sin realizar ninguna pirueta costosísima. Lamentable.

¿Por qué Syd Barrett?
Su música es única. Pocos o ninguno de los músicos de su época se le parecen. Salió de la nada, prácticamente, y su rastro aún sigue sonando. Grupos como The Jesus and Mary Chain, MGMT, Sidonie o Los Planetas y muchísimos más, tienen un tinte de Syd Barrett marcado, ya sea en melodías oscuras o en las que son abiertamente de un tono alegre y/o infantil; Barrett parecía que no estaba interesado en medias tintas. Su carrera con y sin Pink Floyd, aunque brevísima, marcó un momento en la música hasta el día de hoy, cuya influencia ha ido in crescendo.

¿Cómo llegaste a colaborar en The Complete David Bowie?
Por casualidad vi este libro de Nicholas Pegg en una librería en Cambridge, y lo compré sin pensar. Es extensísimo, y no le sobra una sola página. Tuve una época en la que fue mi libro de sobremesa… más bien dos, porque decidí leerlo de nuevo, anotando alguna carencia que otra, corrigiendo… Tenía interés en verme con Nicholas en Londres y comentarle todas las cosas que yo veía que no encajaban del todo. Volví a Sevilla para instalarme de nuevo, y aun habiendo perdido la oportunidad de conocerle en persona, seguí con mi investigación privada, buscando resquicios en los que aportar algo significativo. Le mandé mis aportaciones, y le gustaron mucho. Lamentablemente, no siempre ha estado de acuerdo conmigo. Que él sea el autor del libro no le da siempre la razón. Frustrante y estimulante. Un orgullo, al fin y al cabo… que no ha acabado. El libro goza de prestigio y las nuevas ediciones se suceden.

¿En qué consiste tu colaboración?
Básicamente analizo la música, las letras y el material audiovisual, y busco conexiones dentro y fuera de su obra, desde influencias de otros músicos o en otros músicos, hasta en otras artes. Al igual que Syd Barrett, pero a su forma, Bowie tiene la mirada puesta en todos lados. El abanico que suena en su propia creación es una puerta a grandes, y no siempre famosos, artistas de varias disciplinas.

¿Has tenido alguna relación personal con los componentes de Pink Floyd?
Mis dos años en Cambridge ocurrieron por casualidad. Tenía una novia inglesa y nos decidimos mudar a Inglaterra. Es una pena que ocurriera poco después de la muerte de Syd Barrett… Siempre por casualidad, llegué a conocer a personas de su círculo más íntimo, de él y de Pink Floyd, que al fin y al cabo eran el mismo círculo. En cuanto a Syd, sobre todo, conocí a su hermana, conocí a las mil novias que tuvo, conocí a su primer manager, y el batería de uno de sus primeros grupos, Those Without, casi llegó a ser mi suegro. Él, Stephen Pyle, tras su amago en la música en los sesenta, se dedicó a hacer escenarios para musicales que ya tienen estatus de leyenda (el musical de El Fantasma de la Ópera, por poner un ejemplo), y otros trabajos para los Rolling Stones, ACDC, U2… Aquel limón enorme de la gira de Popmart, lo hizo con sus manos. También conocí a Storm Thorgerson, que ha hecho portadas legendarias de un gran número de álbumes que todos tenemos en casa. Aquella fue una anécdota algo desangelada. Para cuando se me dio la oportunidad de conocer unos meses después a Mick Rock, se me habían pasado las ganas de conocer a otro posible Pitufo Gruñón de la industria de la música… ¡Error! Una gran persona y muy divertido, al parecer. De hecho, él mismo arrancó un poster de Syd de la pared de un bar y me lo dedicó. Cuando me llegó a las manos al día siguiente, no me lo creía; le bastó mi interés en Syd y en Bowie, a los que conoció en persona y fotografió para la posteridad.

¿Algún proyecto en mente?
Gracom está ultimando El Tormento del Erizo, una obra de prosa y verso de la que soy uno de los tres autores. Me intriga qué puede pasar con él. Lo que sí es seguro es que no debería dejar a nadie indiferente. Su primera edición se vendió bien, sin publicidad, pero dentro de un círculo muy pequeño. Esta vez, le daremos su merecido con la edición definitiva. No estoy seguro si voy a seguir creando literatura, y de hacerlo, no dependerá de cómo se reciba El Tormento del Erizo. Estoy esperando a arrancar de nuevo con un libro acerca de Syd Barrett, pero descarto que sea una biografía. La mejor y más completa biografía es Dark GLobe, de Julián Palacios, y más allá de esta, queda muy, muy poco nuevo que ver. Hacer un trabajo a la sombra de otro no es un reto, y tampoco una opción. Así que tengo en mente algo más original que ayude a comprender las canciones de Syd Barrett.

 

De entre los artistas que has entrevistado, ¿cuál te ha impactado más?
No es fácil de responder. Anna Calvi no fue fría en el trato, como me advirtieron, y aportó mucha información de hondo calado. También conseguí entrevistar a Ingrid Chávez, esta vez por internet, un sueño que tenía desde la adolescencia. Wim Mertens fue también emocionante, intenso… Lástima que la grabadora me jugara una malísima partida. Fran Torres, Ruido Pegajoso; me hizo muchísima ilusión, porque a pesar de que su álbum de debut del ‘99 era una gran promesa, jamás pensé que volvería catorce años de silencio después con el discazo que es Sonrisas Pegajosas… De escucha compulsiva.

Por hacernos una idea más profunda de tus gustos musicales. Tres clásicos internacionales y tres actuales, nacionales e internacionales:
Tres clásicos internacionales… Dejando a mis artistas más estudiados aparte, y casi el concepto de clásico… no paro de escuchar Dusk, de The The, Scott 4 de Scott Walker, y Sunflower de mis amadísimos Beach Boys. En cuanto a los actuales, One Breath de Anna Calvi , Happiness de Sebastien Schuller y The Rough And Rynge de Christian Kjellvander. En cuanto a los clásicos nacionales, Ante Todo Mucha Calma de Siniestro Total, Piedras de Duncan Dhu, y el que sea de Triana. En la Cama conAnntona, de Anntona, Un Dígito Binario Dudoso de Hidrogenesse, y Entretelas de Fon Román son buenísimos ejemplos de música actual con grandes ideas en España. Merecen una grandísima difusión.

¿Y el panorama musical en la Sevilla?

Sinceramente, están surgiendo bandas que es que quitan el sentí’o. Los News son destructores totalmente en directo, y su Automedication es un discazo como la copa de un pino. The Milky Way Express, impresionan en directo. No me canso de ir a verlos. Estamos viviendo una gran época de artistas de aquí, y de muchos y variados conciertos. Los tiempos han cambiado. Para no parar, vaya.

¿Qué canción estás escuchando ahora mismo?
“Guitar Solo 5” de Neil Young, de la BSO de Dead Man. La tengo en modo repeat… y justo antes, el BWV 645 de Bach. No sólo de rock vive el hombre.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Anna Calvi: “La belleza puede ser oscura a veces”

Anna Calvi
Territorios 2014
23/05/14
Apareció en AchtungRevista Distopia
Foto: Juan Antonio Gámez

El fenómeno que es Anna Calvi es grande, y ha impactado en los oídos del buen gusto como un rayo. Su sonido es familiar, pero original a la vez; su música parece salida de una película que David Lynch no ha dirigido con banda sonora de Ennio Morricone, y entre los músicos de la orquesta, P.J. Harvey o Dick Dale. Si a esto añadimos que es una consumadísima guitarrista y posee una voz prodigiosa, profunda y expresiva, nos enfrentamos a un tipo de música de tal envergadura que no es apta para corazones sensibles. La elegancia bella, tenebrosa y majestuosa de sus canciones no deja rincones para prosaísmos. A todo esto le unimos sus letras, que tratan de deseos, sentimientos reprimidos y seducción, todo ello rodeándolo de un halo misterio cautivador, podemos caer en el error de que se trata de una artista de culto de esas difíciles de coger el hilo. Sin embargo, su inteligencia reside en alternar temas fáciles al oído, como “Desire”, o expresionistas como “One Breath”, siempre sin pisar el borde de la música experimental, sin que ello la haga caer en ser gran amiga de las radiofórmulas.
Tal misterio encierra su música que merecía una cita llena de preguntas. 

La edición del festival Territorios de 2014 en Sevilla resultó ser el momento y el lugar ideal. Bajo el sol hispalense, un muy asertivo representante de pelo oxigenado nos pedía que no hiciéramos fotos durante la entrevista, que tuvo lugar en un hermoso huerto de naranjos del Monasterio de La Cartuja. Anna apareció con pasos lentos, vestida de su habitual rojo y negro, que ya forma parte de su imagen, desde la portada de su primer álbum. Con tranquilidad y susurrando respuestas nos explicó más acerca de su atemporal creación, que comenzó a lo grande con Anna Calvi (2011) y continuó con One Breath (2013).

Anna Calvi_JAG2574
Foto: Juan Antonio Gámez

Tu primer álbum llevaba como padrino a todo un visionario de la música Brian Eno. ¿Qué crees que vio en tu música?
Creo que le gustó lo romántico y la pasión que hay en ella, eso dijo. También dijo que mi música le parece “inteligente”, lo cual es todo un elogio.
Anna comenzó a tocar desde muy pequeña. Su primera composición, así nos contó, se llamó “Ziggy Stardust and the Rock from Mars” Así que la siguiente pregunta era obligada:

Has hecho versiones de David Bowie, “Lady Grinning Soul” y “Sound and Vision”…
Es uno de mis artistas favoritos. Escucho su música desde niña. Es uno de mis artistas favoritos como cantante, y es increíble como compositor.

Se suele citar una lista interminable de influencias en tu música. ¿Qué piensas de esto?
Se trata de encontrar una expresión, no de intentar sonar como otra gente. Mis influencias llegan hasta cierto punto, pero lo quiero crear es mi propia música.
Esto es un hecho indiscutible, Anna ha creado una voz propia rápida de reconocer más allá de vacías listas de influencias. Su manera de componer, tiene que ver mucho en ello

¿Sueles componer de una manera específica? ¿Qué es lo que te provoca el deseo de componer?
A veces me inspira algo de música que escucho de repente, o de una película… o algo inspirador que escucho de alguien. Otras veces cuando tengo tiempo y me apetece, me siento y me dedico a ello… Normalmente cojo la guitarra y grabo cantando y tocando, y de algún modo aparece un tema musical de forma natural, y luego voy dando forma.

¿Cuál podría ser una de las canciones con la que estés más satisfecha?
Bueno, eso depende, en realidad… Me encanta tocar “Love Won’t be Leaving” en directo. Es diferente cada vez que lo hago…

Tus dos álbumes son similares en sonido, aun teniendo a dos productores diferentes…
Supongo que se trata de una especial de continuación lógica.

¿De qué trata tu música?
Depende de la canción, aunque creo que se trata de crear una atmósfera en la que adentrarse de alguna manera para que la música te cuente la historia a través de la letra hasta transmitir una emoción sincera.

Has creado un sello de misterio en torno a tu creación que se refleja tu imagen, tu música y tus vídeos…
¿Misterio? Sí que lo hay. El misterio despierta la imaginación, y no hay nada mejor que mantenerla despierta.

“The Bridge”, el último tema de tu segundo disco es muy diferente a los demás que habías hecho hasta el momento.
Siempre quise componer una pieza coral. Escuchaba mucho en ese momento a Rachmaninov, y había visto unas imágenes de un puente derrumbándose, y pensé que era una imagen de gran belleza, aunque a la vez triste. La imagen encierra una metáfora cargada de intensidad.

¿Llevan tus canciones un mensaje?
Quizá el de no tener miedo a sentir intensamente.

Dos de tus temas que interpretas, “Jezebel” and “The Devil”, hacen referencia al Diablo. ¿Qué significa para ti?
Me fascina la idea de estar fuera de control, y, supongo, que veo al Diablo como una especie de metáfora de esta experiencia; no confiar en ti mismo. Esto puede llegar a ser fascinante y aterrador, como una especie de álter ego.

¿Hasta qué punto es un condicionante que tus padres sean psicólogos?
Creo que esto me dio la fuerza para ser introspectiva y emocional y está claro que repercutió radicalmente en mi manera de expresarme en términos generales, incluyendo mi música.

¿Cómo podemos combinar tu música, tan introspectiva y profunda y llena de emoción, con tu vinculación con el mundo de la moda, que siempre ha estado visto como un entorno trivial?
Sentir elegancia y belleza no impide poder expresarte, no tiene una repercusión negativa. Para mí, subir al escenario es una especie de idilio; arreglarme, preparar mi cuerpo, la manera en que se me va a ver a la hora de esta pasión… Esto me ayuda a conseguirlo.

Un crítico ha dicho de ti que has nacido para “grabar un gran álbum conceptual algún día”.
Todos los álbumes son conceptuales; capturan un momento de la vida en la que estás sintiendo ciertas emociones en concreto, y es inevitable transmitirlas… pero no llegaría a pensar algo como…”voy a grabar un álbum conceptual sobre gatos”

Sobre tus actuaciones, se ha dicho que eres “intensa”, “seductora”, “sublime”. ¿Hay una intención detrás de todo esto?
No, todo es natural. Creo que funciona, hace que la gente sienta algo.

Con tantas buenas reseñas de tu música en estudio y en directo, ¿cómo llevas la modestia?
Con toda seguridad, no me considero infalible. Soy muy exigente conmigo misma. No sólo ha habido buenas opiniones, también ha habido malas. Lo correcto es dejarlo todo a un lado y ser tu propio juez.

Después de ir de gira tan intensamente, ¿sigues disfrutando de tus actuaciones? ¿Alguna que tengas un recuerdo especial?
Sí, me sigue encantando tocar en directo. Disfruto sobre todo cuando sientes que la audiencia está deseosa de ir a una especie de viaje contigo, y tú con ella, y ese momento está lleno de energía, y no siempre ocurre, pero cuando ocurre, es algo extraordinario. Me encanta tocar en París. Hace poco toqué dos noches en Le Trianon, que es un antiguo y hermoso teatro.

¿Alguna anécdota de tus actuaciones?
Lo más fuerte que me ha pasado en un escenario… Estaba tocando un solo de guitarra, e incliné la cabeza hacia atrás, tanto que caí sobre la batería… en mitad del solo…Tuve que seguir con el solo sobre el suelo, e intentar crear algo de aquello. En ese momento no me di cuenta, pero al salir del escenario, estaba llena de cortes y moratones. ¡Aquello fue muy de rock and roll!

En el escenario has aparecido vestida de cordobés y con traje de luces.
Sí, alguna vez. Me gustan los trajes, están llenos de energía y fuerza, y llenos de romanticismo. Me gusta jugar con qué es sentirse hombre y mujer a la vez. En cuanto al traje de luces, supongo que me inspiró en algún momento. La verdad es que no lo pensé demasiado. Simplemente me gustaba. No es que esté a favor de la tauromaquia, de hecho soy vegetariana.

Se dice de tu música que es como tus mirada, profunda, bella y oscura.
Es importante tener un algo… que inspire belleza en cualquier cosa que haces, y con esto no quiero decir belleza física. La belleza puede ser oscura a veces.

A las nueve y media de la noche, apareció el diminuto volcán de pasión listo para la erupción que es Anna Calvi en el escenario de Territorios, calzada con unas botas negras, una camisa roja y un abrigo largo, dispuesta a convertirse en una de las estrellas del festival. La de Twickenham se mostraba por primera vez al público hispalense. Comenzando con “Suzanne and I”, Anna demostró que los escenarios también son suyos, y que despliega más fuerza con gran soltura en él con sus introspectivas canciones. La banda compuesta por dos músicos (uno a la batería, otro al teclado y otros menesteres) que le acompañan también a las voces lo hacen a la perfección. “Eliza” le siguió con la misma intensidad y ganas. “Sing to Me” trajo un momento más tranquilo y profundo; sus temas, basados en algo más que en tensión y liberación cobran efecto en directo también entre ellos, haciendo de la actuación una experiencia completa. Su música, tan cerebral e instintiva cobra sentido allí, con Anna, como una especie de Jimi Hendrix (tal es su estilo tocando) que aprendió a componer como Jeff Buckley. En “Carry me Over” el micrófono le jugó una mala pasada enmudeciendo. Mientras se arreglaba, Anna acompañadísima de la banda improvisa “Misirlou” de Dick Dale and his Del-Tones. Parece que nada puede con ella allí arriba, que no sea un repertorio limitado por dos álbumes y el impío horario del festival. Tras “Desire” y la, en ese momento, contradictoria “Love Won’t be Leaving”, la británica se despide dejando al público satisfecho y con ganas de más.

Así es como es Anna Calvi; aún con más prestigio que fama (lo cual le agrada, nos contó) demostró con una voz, la que escondía durante la entrevista entre susurros y risas tenues pero cálidas, que es una artista íntegra y honesta. Lo que nos traerá en el futuro en forma de sonido y sentimientos, nos contaba, ni ella lo sabe. Difícilmente nos dejará fríos, como aquella noche de mayo nos dejó.

lunes, 31 de marzo de 2014

Ingrid Chavez Exclusive Interview - Black Eskimo & Beyond




Ingrid Chávez comes back with a new recording called Deep and Heady forming a duo with Chicago producer and musician Marco Valentin, under the name of Black Eskimo.

Since May 19, 1992 (1992), Little Girls with 99 Lives (1997) and A Flutter and Some Words (2010), the focus on her excellent and original creation has been distracted, but never eclipsed, by her collaborators. Now, as Black Eskimo, she fulfill expectations created by “Escapology” and “The Decemberists” in the shape of an album in two parts. The contrast between Marco and Ingrid works, and they are beginning to show results. Ingrid tells us about the recording of Deep and Heady and more:


Why ‘Black Skimo’?

Where we live and wrote the songs, it’s very cold with long winters and lots of snow. We feel sometimes like we are displaced Eskimos breaking through the silence of the cold icy winters.

How did the collaboration between you and Marco begin? “I’m married to my music always looking for a new muse to fuse it” How was the collaboration with Marco?

We had a mutual friend who introduced us to each other’s music about seven years ago. Although we did not meet back then we wrote a few songs sending files via the internet. We lost contact with each other and I started working with Lorenzo Scopelliti on A Flutter And Some Words. In February 2010, soon after A Flutter… was released Marco found me on Myspace and asked me if I would like to try writing songs together again. We started sending files back and forth via the enter net again and here we are four years later.

I love it that you pulled out that line from “I’m On”. It’s true, my life is the music. Prince once said that I was married to my music and that I would never get ‘married’. I disagreed with him back then of course but, looking back maybe he knew something that I didn’t. Anyway, I did have that conversation in mind when I wrote that line in the song. A muse can come in many different forms. Most of the time it is in a person I suppose but, I have a Japanese Maple tree with a Buddha that sits beneath it. That scene has inspired me through fourteen winters. Being a writer, I am always looking for the muse to fuse the voice, the words and the melodies, to evoke some emotional response. It’s my drug of choice, a new song.


What did you learn from your previous ones?

Each collaboration brings out some new way of feeling or expression for me keeps it fresh. I will never make another album like May 19, 1992. That was me and Prince and the little world that we lived in for a winter. A Flutter And Some Words was Italy, the salty sea and warm sun, poetry and all things beautiful. Deep And Heady is the long cold winters here in New Hampshire building fires, living on the edge, putting every bit of money and energy we have into making this record. There are other collaborations that mark other periods in my life but these are the three that I put my heart and soul into.

 

What do you seek when you write poetry and music? Is there a message?

If there is a message in any of my songs, it’s to myself I suppose. When I write, I am summing up some feeling or experience that is very personal; I am learning something about myself. When I start a new song, the whole journey from melody to lyrics, it’s like giving birth. The complete song is such a release of energy. Completing an album is like writing a book, each song is a chapter of my life. It was no different with May 19, 1992, once it was finished it felt like entries in a diary.

Of all those songs in Deep and Heady, which one/s do you prefer? (& why?)

I love them all but I think that “Touch”, “My Love’s a 45” and “Ride” are my favourites. Touch because it really sums up how it feels to grow close to someone, to fall in love with a friend and wonder if it’s ok to cross that line. “My Love’s a 45” is just a clever lyric: ‘If you’re a storm chaser come to settle me, you better know what you’re doing, everything I touch seems to send in ruin’. I love singing that song live. “Ride”, I love the spoken word element of it and the lyrics are strong: ‘Life is a rollercoaster, I love the highs as much as the lows’. That’s what my songs are born out of, that full appreciation of what love and life has to offer.

And from your previous ones?
From A Flutter And Some Words, I would say “Mine”, “A Flutter And Some Words” and “Isobel” and “Backroads”.

What was what made you choose those photographs for the album?
The photographs are mysterious. They were both taken during journeys away from home. They both have water. There is a solitude reflected in each one that is broken once you put the music on. 


In general terms, what makes you click the button of your camera?

I rarely click the camera these days because I have been so busy with this record but, I tend to take photographs when I am on a long drive alone. When I am in a quiet space and the landscape reflects my state of mind. Click! 

What’s the main difference between Deep and Heady and your previous albums?

The main difference between Deep & Heady and the two previous albums I would say is a clear vision of what I wanted the end result to be. A stronger voice and this time around I wasn’t concerned about beauty and poetry. There is another line in “I’m On” that says ‘I survived the death of a poet, and now I’m gonna show it, I’ve arrived, you’ll know it when you hear this new beat’. I think that the scope of the lyrics although maybe not as poetic, it’s not so different from May 19, 1992


In what sense the title ‘Deep and Heady’ describes the album?

The word Heady brings to mind the song “Lilac Wine”. I love Jeff Buckley’s version. ‘Lilac wine is sweet and heady, like my love Lilac wine, I feel unsteady, like my love’
Deep, I knew even before I started writing this album that I was intending to make my next record cut deeper than A Flutter. The title comes from the song “Deep and Heady” which is a song about being in love with someone who you have lost and will forever be seeking that ‘love high’ again like a junky. When we decided to release the album in two parts, Deep and Heady as two separate titles worked nicely.

You’ve been warming up your live shows. How was the experience?

I have been waiting for the right set of songs to come along that I felt I could commit to touring. This is it. I love playing them live and I hope to make it over to Spain in the next year!

What are the duo’s next steps? more tour dates?
Yes! We are just getting started. We also have more songs in the works. You haven’t heard the last of Black Eskimo!


Listening to her work, it’s clear that Ingrid had the luck to work with artists of such a standing as Prince, David Sylvian, Lenny Kravitz and Madonna (Ingrid co-wrote “Justify my Love”), Ryuichi Sakamoto and many more. However, she was not the only lucky one, they could modulate their creation under her prism and sensibility of such an original artist like her. Approach her music with no preconceptions, no labels and no proper names if not hers.