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sábado, 15 de marzo de 2014

Suede en Razzmatazz 2013


Suede
Razzmatazz
Barcelona
05/11/13
Apareció en Achtung
Fotos: Antonio Jesús Reyes y Xiang Taoying


Después de siete años sin hacer nada juntos, estos músicos abanderados de aquella ecléctica etiqueta del Brit-pop realizaron una gira de grandes éxitos en 2010 que olía a despedida, y que, sin embargo dieron paso a visos de volver, como aquella declaración en la que Brett en la que afirmaba que volverían a grabar, pero que sólo saldría a la luz si resultaba ser realmente bueno. Así regresaron editando Bloodsports (2013) con el espíritu de las canciones del discazo que fue Coming Up (1996), y algo, no mucho, de Dog Man Star (1994). Así fue como estos músicos de la Pérfida Albión volvieron a la carga y no han parado en los últimos tres años.

Ya los vimos allí mismo en la Sala Razzmatazz, en la antes mencionada gira de regreso, así que volvíamos al mismo lugar para lo mismo pero con Bloodsports de por medio, que goza y con razón del beneplácito de la crítica, las listas de ventas, y como se vio y vivió allí, de los seguidores de la banda, los nuevos y los de siempre. La edad del público rondaría entre los cuarenta y los veintialgo, dejando patente que el legado de Suede y su nuevo disco han dejado huella. Entre ellos, y pegado a la barrera (the barrier!) un jovenzuelo lee un libro de David Bowie de la Editorial Los Juglares, publicado mucho antes de que existiera él o Suede, que ya hace tiempo que son algo más que descendientes del legado de cierta época de Bowie, o de los Smiths y demás. Nunca es mal momento para ilustrarse un poco. En la cortina del fondo del escenario estaba proyectado el nombre de la banda con colores que cambiaban según las portadas los de los álbumes que han publicado hasta la fecha. Desde los altavoces, de repente, y casi puntual, la intro de la banda, Rachmaninov, ni más ni menos, como en la gira de Head Music, y entonces aparece Suede de una vez. Lo normal es empezar un concierto con una canción para calentar motores, sin embargo, y no es la primera vez, Suede comienzan con una canción de Dog Man Star, lenta y hermosa y de crescendo lacerante que es “Still Life”, con un Brett Anderson dándolo todo, que sería la tónica del concierto. Con “Barriers”, primer single de Bloodsports, abre el desenfreno entre los presentes que llegaría con más del mismo álbum, como “It Starts and Ends with You” y legendarios como “Trash” y “Animal Nitrate”.

La cosa se puso seria luego, muy seria con “Sometimes I Feel I Float Away”, con Brett Anderson, la cara de Suede como no lo habíamos visto antes, interpretando (en ambos sentidos) de una manera magistral sintiendo la canción, sudando y temblando, reflejando la crisis interna del personaje de la canción. Gratísima sorpresa la de incluir “Killing of A Flash Boy”, una cara B de Dog Man Star, que fue uno de los puntos álgidos de la actuación. Y es que Suede en los noventa dio en muchas ocasiones muchas caras B mucho mejores que algunas incluidas en los álbumes, como una de las siguientes, “My Dark Star”, del enormísimo “Stay Together”. Otra sorpresa fue “Heroin”, escondida en las sesiones de Head Music (1999) e interpretada por primera vez en directo en el Razzmatazz en aquel momento. Este tema nos recordó a la carrera de Brett Anderson sin Suede. Con The Tears, el proyecto no acabó de cuajar contra todo pronóstico, y su carrera en solitario tampoco… en un claro ejemplo del lamentable síndrome que sufrió Bowie con Tin Machine, donde el nombre del intérprete importa más que sus canciones. Sin embargo, la esencia de Suede en directo es Brett, los demás músicos pasan a un segundo plano, un brillante segundo plano, pero es que Anderson no para en el escenario; salta, baila, gesticula, se acerca para tocar al público con la mano, hunde la cara en el público mientras canta, y sin dar tregua. “So Young” trajo consigo algo ya usual en el directo de Suede desde sus principios; al final de la canción, mientras el tempo se va haciendo más lento, el micrófono vuela al compás de la música, alrededor de Brett Anderson atándole con el cable, acabándose justo a la vez que la canción. No faltó “The Beautiful Ones”, amagando despedida, y “New Generation”, revelador título viendo a los presentes, que fue el único bis con el que Suede dijeron adiós, dejándonos satisfechos pero con ganas de más. Paradojas del rock, amigos.

El recital no fue un himno a la nostalgia de los noventa, sino la celebración de la continuidad de la vigencia de las canciones de antes, y las de ahora, y prueba irrefutable del estado de salud de la banda sobre las tablas. Que las canciones de decadencia urbana de primera clase continúen, y así de bien.

lunes, 11 de marzo de 2013

Suede en Razzmatazz 26/11/2010. Amago de despedida.


Razzmatazz
Barcelona
26/11/2010
Apareció en TRIPLE F

Para los seguidores de Suede y los amantes de la música de hoy y de siempre, el concierto del pasado 26 de noviembre fue una oportunidad irrepetible; se trataba de uno de los últimos conciertos que la banda londinense ha dado para terminar su carrera. No habrá más álbumes, no habrá más directos. Dos
semanas después, el 7 de diciembre, se despidieron en el O2 de su ciudad. ¿Nos volverán a sorprender con una nueva vuelta?

La banda surgió en 1989, para poco después deslumbrar a público y crítica desde su primer álbum, haciéndose más grandes cada vez que se presentaba un problema interno. Arropados injustamente con la etiqueta del Britpop (ya que sus raíces musicales no eran los 60, sino el pop-rock de los 70 y 80) han llenado el panorama musical de himnos urbanos decadentes pero elegantes, baladas sangrantes, guitarras serpenteantes y una lista increíble de las mejores influencias (Bowie, Morrisey, Roxy Music, Brian Eno, Scott Walker…). Y lo que es más importante, un sonido propio.


Lleno completo en la sala Razzmatazz de la ciudad condal. No era para menos. Una gira de despedida que en un principio iba a ser un solo concierto en Londres y un repertorio que incluiría la mayoría de sus grandes éxitos. Los seguidores de siempre y los de ahora no podíamos pedir más. La banda al completo invadió el
escenario tras un extracto del Koyaanisqatsi de Philip Glass. Vestidos casi totalmente de negro, la formación que ganó la improbable reencarnación del grupo con el exitoso Coming Up, abrió la velada con la energía
insondable de This Hollywood Life, y un con una certeza: el espíritu y la fuerza creativa de Suede se llama Brett Anderson. Desde los temas más potentes (Trash, Obsessions, Animal nitrate) a las baladas más quebradizas (Pantomime Horse, By the Sea, The Wild Ones), Brett supo cómo llegar al público, no sólo
con su voz, merecedora de la carrera en solitario que ya cuenta con tres álbumes, sino que como siempre, en este ímpetu de conexión con sus seguidores, estrechó las manos de las primeras filas en numerosas ocasiones. Fue así como contagió a un público preparado para el evento, entregado al canto de cisne en España de una banda que marcó vidas y la música de los noventa. El concierto fue un ejemplo de cómo enloquecer al público. Brett se movía por el escenario, bailaba y cantaba como si no hubieran pasado esos veinte años de buena música.

La banda al completo, otoñada, abarrotó el Razzmatazz con éxitos, caras B, todos ellos favoritos al fin y al cabo, y con un público que se sabía cada acorde y cada palabra de cada canción. Y todo con un sonido sencillo y directo, como el de aquel primer álbum que nos deslumbró a una generación entera, aún desconocedora de la falta de creatividad de la que adolece la música anglosajona de hoy en día.

La despedida fue corta; una alabanza al público y a la ciudad y un “ésta es la última gira que vamos a hacer”. Broche de oro en España a una banda que los ha visto en innumerables ocasiones. Desde el 7 de diciembre, Suede ya no existe, dejando a muchísimos fans con ganas de más, en el mejor de los sentidos.

Suede nunca fueron un grupo de segunda fila, ni en estudio, ni en directo. Sí lo son de segunda generación; lo que sus influencias dejaron por hacer, los londinenses lo terminaron de forma brillantísima. Desde sus tronos, gente como Bowie o Morrissey o Scott Walker se estarán mordiendo las uñas por no haber escrito, como escribieron Suede, canciones de tan hondo calado como las que presentaron en este inolvidable recital.